Empirismo y Racionalismo: Conexiones en la Filosofía y el Trabajo Social

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En cambio, la doctrina gnoseológica opuesta es la del empirismo, que plantea que el conocimiento proviene de la experiencia sensible. No puede existir ningún tipo de conocimiento sin que antes intervengan los sentidos (oído, tacto, vista, gusto, etc.), que nos dan datos sobre los objetos de la realidad externa, sensible (que está en constante flujo y cambio), de donde proviene todo el conocimiento que incorpora y almacena posteriormente el ser humano. John Locke es el principal exponente de esta tendencia de pensamiento, a quien se le adjudica la sentencia de que “el hombre es un papel en blanco, en el cual escribe la experiencia”. Esta idea echa por tierra la de inatismo que propiciaba el racionalismo.

Clasificación de las Ideas en la Filosofía de John Locke

Una de las clasificaciones más importantes de la filosofía de John Locke es la separación entre “ideas simples” e “ideas complejas”. Las ideas simples son las que captan los sentidos, como color, sabor, etc., y estas son las más reales, porque tienen mayor proximidad con la fuente real del conocimiento que son los objetos externos. Después, en la mente, el sujeto forma “ideas complejas”, como las sustancias. Una sustancia puede ser el concepto de hombre, danza, belleza. A todas esas ideas más complejas, producidas por la razón y que son más débiles, el hombre puede llegar a partir de la experiencia concreta de Pedro, Alejandro, Claudia, etc. Yo, por procesos de abstracción, relación, semejanza, etc., puedo llegar a una sustancia o idea universal e “invariante”, pero la fuente de ese conocimiento son los objetos concretos que se encuentran en la realidad externa.

Racionalismo, Empirismo y Trabajo Social

Racionalismo, empirismo y trabajo social: En cuanto a la dualidad recientemente vista entre racionalismo y empirismo, y su relación con el trabajo social, hay que recordar lo esencial de esta corriente que plantea que hay verdades universales, inmóviles y siempre verdaderas, a las cuales el sujeto debe acceder mediante la introspección. Claramente, esta visión sería muy difícil de defender de forma completa en la realidad social, porque esta va siempre cambiando. El ejercicio del trabajo social es particularmente empírico, y es inevitable tener una experiencia directa con el público objetivo antes de emitir juicios. Ahora, como defensa al racionalismo, quizá haya conocimientos sociales que, independientemente de las diferencias particulares de las comunidades, se den en una constante más o menos parecida, por ejemplo, las reacciones frente a la frustración, las relaciones de poder, la predisposición a la colaboración y al trabajo comunitario.

David Hume: La Idea de Conexión Necesaria

David Hume: la idea de conexión necesaria: No hay nada que pueda sugerir la idea de poder o conexión necesaria. Por tanto, esta conexión que sentimos en la mente, esta transición de la representación de un objeto a su acompañante habitual, es el sentimiento o impresión a partir del cual formamos la idea de poder o de conexión necesaria. En este sentido, lo que hace Hume es poner en duda la posibilidad de algún tipo de conocimiento permanente, porque para que esto pueda ser posible, tendría que siempre mantenerse la naturaleza estable “principio de conservación de la naturaleza”, lo que en la física no ocurre. Lo que plantea Hume para la realidad física es muy aplicable para la social; el estímulo que hoy causa tal efecto, el día de mañana puede causar un efecto totalmente distinto.

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