Eneas: El Héroe Troyano Fundador de Roma y su Épico Viaje
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La Representación Artística de Eneas: F. Baroci, Siglo XVI, Galería Borghese-Roma
Eneas no posee connotaciones iconográficas precisas. Los artistas ilustran las aventuras del héroe, inspirándose principalmente en La Eneida de Virgilio, representándolo en pinturas singulares o en series de frescos. En la imagen vemos a Eneas huyendo de Troya, llevando a sus espaldas a su viejo padre Anquises. Su padre lleva en la mano los Penates de Troya. La fuga sucede sobre el fondo de la ciudad en llamas. El niño a los pies de Eneas es Ascanio, llamado también Julo, cabeza de la familia de la gens Iulia, de la que desciende directamente el emperador Augusto. Creúsa, la esposa de Eneas, sigue al marido durante la fuga de Troya en llamas. Sin embargo, la mujer, perdida en el desorden y la confusión de la batalla, murió.
La Fuga de Troya y los Orígenes de Eneas
Eneas era hijo de Anquises y de Afrodita. Fue uno de los principales jefes troyanos durante la guerra, el más valiente después de Héctor. Cuando cayó Troya, Eneas logró salvar a los dioses familiares, los Penates, y consiguió huir de la ciudad en llamas cargando a su padre sobre su espalda. Llevó también consigo a su hijo Ascanio, pero perdió a su mujer, Creúsa, y pronto tuvo que embarcarse con un grupo de supervivientes en busca de una nueva tierra donde establecerse.
El Peregrinaje de Eneas: Los Primeros Cantos de la Eneida
La Eneida, en sus seis primeros cantos, relata el peregrinaje de Eneas a través del Mediterráneo y las dificultades que la enemistad de Juno pone en el camino del héroe.
El Viaje por el Mediterráneo y el Encuentro con Dido
Su viaje le conduce, entre otras regiones, de Troya a Tracia, más tarde a Creta, pasando por las islas Estrófades, donde tenían su morada las Harpías, y a Epiro. En Italia meridional encuentra diversas colonias griegas que ya se habían establecido en la región. Desde allí se dirige hacia Sicilia, pero Juno desata una tempestad que le aparta de Italia y le arroja hacia la costa africana, donde es recogido por Dido, reina de Cartago (Libro I). Eneas refiere a la reina la toma de Troya y las dificultades de su viaje, que debe conducirle hacia la tierra de asilo que le han prometido los oráculos. Dido se enamora apasionadamente del héroe troyano y se convierte en su amante. Pero los dioses no quieren que Eneas se establezca en Cartago, ciudad que se convertirá en la futura rival de Roma. Obedeciendo la orden terminante de Júpiter, Eneas se hace nuevamente a la mar. Dido, desesperada, se inmola sobre una pira.
El Descenso a los Infiernos y la Profecía de Roma
Eneas desembarca entonces en Sicilia, donde celebra fuegos funerarios en honor de su padre Anquises, muerto durante la escala anterior. Más tarde desembarca en Cumas, en Italia, donde visita a la Sibila, en cuya compañía descenderá a los Infiernos. Allí encontrará la sombra de su padre, y de sus labios recibe la revelación del futuro glorioso que aguarda a Roma hasta el reinado de Augusto.
La Llegada a Italia y la Fundación de Roma
Si los seis primeros cantos de la Eneida recuerdan a la Odisea de Homero tanto por su composición como por la selección de episodios, los seis últimos, por su carácter épico, evocan la Ilíada.
Conflictos en el Lacio y la Alianza con Evandro
Eneas es acogido por Latino, rey del Lacio, pero debe enfrentarse con las armas a Turno, caudillo de los Rútulos, cuya hostilidad ha despertado Juno. Turno pretendía la mano de Lavinia, hija de Latino, pero este se la había ofrecido en matrimonio a Eneas, pues había visto en el troyano al hombre a quien el Destino había llamado. Eneas se aseguró entonces la alianza de Evandro y de su hijo Palante, que habitaban en el lugar donde se levantaría la futura Roma: el Palatino.
La Batalla Final y el Legado de Eneas
El momento más peligroso para las tropas troyanas se produjo cuando Turno, en un ataque sorpresa, logró incendiar las naves troyanas en ausencia de Eneas; pero la llegada del caudillo troyano y de los contingentes aliados consiguió invertir la situación. En el Olimpo se enfrentan Juno y Venus, pero Júpiter se niega a favorecer a uno u otro bando. Eneas sale vencedor del combate, pero Palante muere. El héroe obtiene una victoria sobre la caballería volsca de la reina Camila y pone fin a la guerra matando a Turno en combate singular. Reinará sobre un pueblo en el que se funden armónicamente las virtudes de los latinos y las de los troyanos.