La Eneida: origen, mito y comparación con La Odisea y textos bíblicos de la Antigüedad
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Desarrollo: Comparación de los tres textos trabajados
Presentación de La Eneida
La Eneida es una epopeya de carácter nacional y mitológico. Es un poema narrativo que cuenta los orígenes de un héroe fundador, Eneas, hijo de la diosa Venus y del mortal Anquises, lo que le confiere carácter semidivino. Eneas aparece como antepasado mítico de los fundadores de Roma, Rómulo y Remo. Los romanos toman elementos de la cultura griega y los adaptan a sus propias necesidades culturales y políticas.
Según la tradición virgilio-latina, Eneas y su esposa Creúsa tuvieron un hijo, Iulo (también llamado Ascanio o Iulus), que se casa con Lavinia, princesa latina. De esta línea se funda la ciudad de Lavinium, en la orilla del río Tíber, y de su descendencia surge la dinastía de Alba Longa.
Muchos siglos después, entre los descendientes de Ascanio aparecen Numitor y Amulio. Amulio usurpa el trono de Alba Longa y encarcela a su hermano Numitor porque éste tenía una hija, Rea Silvia. Para impedir que Rea Silvia tuviera hijos que reclamaran el trono, la consagraron como sacerdotisa vestal (es decir, obligada a la virginidad). Sin embargo, el dios Marte se aparece en el templo, la posee y la deja embarazada de dos niños: Rómulo y Remo.
Rea Silvia, para salvar a sus hijos del peligro, los arroja en una canasta al río Tíber. La canasta llega hasta la orilla cerca de lo que sería la futura Roma. Allí una loba, llamada Luperca en la tradición, los recoge y los amamanta. Más tarde, los niños son rescatados y criados por pastores. Al crecer, Rómulo y Remo se vengaron de su tío Amulio, restauraron a Numitor y procedieron a fundar una ciudad en el monte Palatino.
Entre los episodios de la fundación figura la discusión sobre el lugar exacto y el signo propiciatorio: consultaron el vuelo de las aves (práctica de la auguria, un tipo de oráculo). Para delimitar la nueva ciudad, Rómulo trazó un arado y juró matar a quien lo traspasara. Remo, burlando el límite, saltó la línea y fue muerto por Rómulo, que se convirtió así en el primer rey de Roma.
Comparación general: cronología y pertenencia cultural
Tanto La Odisea, como partes de la Biblia y La Eneida remiten a épocas míticas o a acciones que la tradición sitúa en la Edad del Bronce (segundo milenio a. C.), por ejemplo, la guerra de Troya en el caso de La Odisea y los episodios fundacionales en el caso de la tradición romana relatada en La Eneida y en otras fuentes. No obstante, las obras que narran o recogen esas tradiciones fueron compuestas o compiladas mucho más tarde:
- La Odisea y gran parte de la tradición bíblica fueron transmitidas y fijadas en diversos momentos del primer milenio a. C.
- La Eneida fue compuesta en el siglo I a. C., en el contexto del Imperio Romano, por Publio Virgilio Marón (Virgilio).
Desde el punto de vista cultural, La Odisea y La Eneida pertenecen a la esfera greco‑romana, mientras que la Biblia forma parte de la tradición judeocristiana. En conjunto, estas tradiciones literarias y religiosas contribuyeron a formar los cimientos culturales e intelectuales de la civilización occidental.
Puntos clave de comparación
- Origen y función: las tres obras recogen tradiciones fundacionales y míticas que legitiman identidades colectivas (pueblos, ciudades, credos).
- Momento de los hechos vs. momento de la composición: los episodios pueden situarse en la Edad del Bronce, pero las composiciones literarias son posteriores.
- Pertenencia cultural: La Odisea y La Eneida integran la tradición greco‑romana; la Biblia, la judeocristiana.
- Influencia: las tres obras influyeron de manera profunda en la formación de la visión del mundo occidental.
Conclusión
En suma, La Eneida se presenta como una epopeya nacional romana que reinterpreta temas y modelos culturales heredados de la tradición griega para explicar y legitimar el origen de Roma. Junto con La Odisea y los relatos bíblicos, forma parte del acervo literario y simbólico de la Antigüedad cuya composición, transmisión e interpretación tuvieron lugar con posterioridad a los acontecimientos que narran, contribuyendo a configurar la memoria colectiva occidental.