Enseñanzas de Jesús: Milagros, Riqueza y el Camino a la Vida Eterna

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Escribas y Fariseos: Hipocresía Revelada

¡Ay de vosotros, escribas y fariseos, hipócritas!, porque sois semejantes a sepulcros blanqueados, que por fuera lucen hermosos, pero por dentro están llenos de huesos de muertos y de toda inmundicia.

Las Bodas de Caná: El Primer Signo de Jesús

Por aquel tiempo se celebraba una boda en Caná de Galilea, cerca de Nazaret, y estaba allí la madre de Jesús. Fue invitado también a la boda Jesús con sus discípulos. Y, como faltara el vino, le dice a Jesús su madre: «No tienen vino». Jesús le responde: «Mujer, ¿qué nos va a mí y a ti? Todavía no ha llegado mi hora». Dice su madre a los sirvientes: «Haced lo que él os diga».

Había allí seis tinajas de piedra, puestas para las purificaciones de los judíos, de unos cien litros cada una. Les dice Jesús: «Llenad las tinajas de agua». Y las llenaron hasta arriba. «Sacadlo ahora, les dice, y llevadlo al maestresala». Ellos se lo llevaron. Cuando el maestresala probó el agua convertida en vino, como ignoraba de dónde venía (los sirvientes, que habían sacado el agua, sí lo sabían), llama al novio y le dice: «Todos sirven primero el vino bueno y cuando ya todos están bebidos, el inferior. Pero tú has guardado el vino bueno hasta ahora».

Así, en Caná de Galilea, dio Jesús comienzo a sus signos. Y manifestó su gloria, y creyeron en él sus discípulos. Después bajó a Cafarnaúm con su madre, sus hermanos y sus discípulos, pero no se quedaron allí muchos días. Se acercaba la Pascua de los judíos y Jesús subió a Jerusalén.

El Joven Rico y el Reino de Dios

El Diálogo con Jesús

17 Cuando Jesús salía para irse, vino un hombre corriendo, y arrodillándose delante de Él, le preguntó[a]: “Maestro bueno, ¿qué haré para heredar la vida eterna?” 18 Jesús le respondió: “¿Por qué me llamas bueno? Nadie es bueno, sino solo uno, Dios. 19 Tú sabes los mandamientos: ‘No mates, no cometas adulterio, no hurtes, no des falso testimonio, no defraudes, honra a tu padre y a tu madre.’”

20 “Maestro, todo esto lo he guardado desde mi juventud,” dijo el hombre.21 Jesús, mirándolo, lo amó y le dijo: “Una cosa te falta: ve y vende cuanto tienes y da a los pobres, y tendrás tesoro en el cielo; entonces vienes y me sigues.” 22 Pero él, afligido por estas palabras, se fue triste, porque era dueño de muchos bienes.

El Peligro de las Riquezas

23 Jesús, mirando en derredor, dijo a sus discípulos: “¡Qué difícil será para los que tienen riquezas entrar en el reino de Dios!” 24 Los discípulos se asombraron de sus palabras. Pero Jesús, respondiendo de nuevo, les dijo: “Hijos, ¡qué difícil es entrar en el reino de Dios[b]! 25 Es más fácil para un camello pasar por el ojo de una[c] aguja, que para un rico entrar en el reino de Dios.”

26 Ellos se asombraron aún más, diciendo entre sí[d]: “¿Y quién podrá salvarse?” 27 Mirándolos Jesús, dijo: “Para los hombres es imposible, pero no para Dios, porque todas las cosas son posibles para Dios.” 28 Entonces Pedro comenzó a decir a Jesús: “Nosotros lo hemos dejado todo y te hemos seguido.”

La Recompensa de Seguir a Jesús

29 Jesús respondió: “En verdad les digo, que no hay nadie que haya dejado casa, o hermanos, o hermanas, o madre, o padre, o hijos o tierras por causa de mí y por causa del Evangelio, 30 que no reciba cien veces más ahora en este tiempo: casas, y hermanos, y hermanas, y madres, e hijos, y tierras junto con persecuciones; y en el siglo venidero, la vida eterna.

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