La Escultura Romana: Del Retrato Realista al Relieve Imperial

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Características Generales de la Escultura Romana

La principal característica de la escultura romana es el realismo, en oposición al idealismo griego. A pesar de ello, la escultura romana adopta de la griega las actitudes, los plegados de los paños y la disposición de las escenas.

Predominan las representaciones de los emperadores y otros personajes destacados de la sociedad. En el relieve, existe una preferencia por los temas bélicos, aunque también se abordan temas religiosos y mitológicos.

En cuanto a los materiales, se utilizó sobre todo el mármol, aunque también el bronce en ocasiones. Por lo general, las esculturas son de autor anónimo.

El Retrato Romano: Evolución y Estilos

En el retrato romano se representan fielmente las peculiaridades físicas del retratado, sin olvidar un profundo análisis de su personalidad. Podía ser de cuerpo entero o solo el busto. Existían varios tipos de retratos de cuerpo entero:

  • Sedentes: generalmente representaciones femeninas.
  • De pie: el tipo más frecuente.
  • Ecuestre: reservado para el emperador.

Los emperadores podían ser representados en distintas facetas:

  • Cónsul: con manto consular.
  • Pretor: con el rollo de la ley en la mano.
  • Pontifex Maximus: con un manto cubriendo la cabeza.
  • Apoteosis: divinizado, representado semidesnudo y con corona de laurel.

Época Republicana

En este período se acentúa el realismo. El interés se centra en la cabeza, representando el rostro y parte del cuello. Los personajes se representan sin barba, con pelo corto y un relieve plano. Se busca un realismo total, visible en la representación de arrugas y expresiones severas. Se rechaza la representación idealizada y se trata de reflejar la psicología de los grandes personajes.

Época de Augusto y la Dinastía Julio-Claudia

Destaca la dignidad y el rango del retratado, predominando un cierto idealismo en el retrato. Se representa al emperador joven, con un aire melancólico y abrumado, siempre con un flequillo característico en la distribución de los mechones de pelo sobre la frente. Obras destacadas de este período son el Augusto de Prima Porta y el Augusto de Vía Labicana.

De la Dinastía Flavia a la Anarquía Militar

El realismo vuelve a imponerse desde la dinastía de los Flavios hasta la Anarquía Militar. Los retratos de los emperadores Flavios, como Vespasiano y Tito, recobran el realismo y abandonan el clasicismo augusteo, adoptando un aspecto más auténtico, franco y popular.

El retrato femenino de esta época introduce un peinado voluminoso, con complicados rizos que a menudo se asemejan a un nido de avispa.

  • Con Trajano, perdura el realismo.
  • Con Adriano, se produce un retorno al idealismo.
  • En la época de los Antoninos, se siguen representando los bustos con barba, pero tanto esta como el cabello se rizan con mayor profusión.
  • Con la dinastía de los Severos, en un contexto de crisis político-social y económica, la barba se hace más corta.
  • Durante la Anarquía Militar, se impone un retorno al retrato realista, caracterizado por el pelo corto, la barba descuidada y un aspecto tenso.

Tetrarquía y Bajo Imperio

Se inicia un proceso de simplificación y abstracción del retrato, con un sentido anticlásico y un modelo más seco y duro. En el siglo IV, el realismo disminuye para reflejar una nueva sensibilidad artística más cercana al simbolismo, que será clave para el arte posterior.

El Relieve Histórico-Narrativo

El relieve romano, con una notable influencia de la época helenística, da lugar a un relieve pictórico, que busca crear efectos de profundidad y atmósfera.

Ara Pacis (Altar de la Paz)

Esta obra se realizó entre el 13 y el 9 a.C. para conmemorar la pacificación de Hispania y la Galia. La procesión representada corresponde a la consagración del altar. La decoración se encuentra dividida en dos zonas:

  • La inferior está constituida por motivos vegetales.
  • La superior está representada por una comitiva de Augusto, miembros de su familia y dignatarios del Estado.

El relieve está inspirado en el friso de las Panateneas del Partenón, pero aquí los personajes están individualizados, y en los relieves domina el realismo. También posee una concepción pictórica, creando sensación de profundidad y contrastes lumínicos.

Columna de Trajano

Inaugurada en el 113 d.C. en el Foro de Trajano, narra las campañas de este emperador contra los dacios. La representación comienza por la parte inferior, donde el gigantesco dios fluvial del Danubio contempla el paso de las legiones romanas por un puente. Los relieves de la Columna de Trajano adoptan un estilo naturalista. Los cuatro lados del basamento de la columna están decorados con un muestrario de armas y pertrechos dacios. Originalmente, en lo alto se encontraba la figura del emperador.

La Columna de Marco Aurelio

Construida en el último cuarto del siglo II a imitación de la de Trajano, conmemora las victorias de este emperador sobre los sármatas y los germanos. Los relieves aparecen dispuestos en espiral, aunque con un volumen más acusado, abandonando en parte el relieve pictórico en favor de una mayor expresividad.

El Arco de Constantino

Erigido en Roma a principios del siglo IV d.C. (315 d.C.). Sus relieves son en parte reutilizados (spolia) de monumentos de la época de Trajano, Adriano y Marco Aurelio, y en parte originales. Estos últimos anticipan las características del arte bizantino por su hieratismo, frontalidad y falta de proporción clásica.

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