La Esencia del Cuidado: Ética, Perfección y Piedad en la Enfermería
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La fragilidad y el valor del tiempo
Cuidamos la fragilidad; sabemos que el tiempo guarda relación con la muerte, causando de esta manera ruina al estar enlazado con un final.
Evitando el olvido, preservamos las cosas durante más tiempo. Una de las formas principales de cuidado que nos ayudan a no olvidar es poner atención: la vigilia evita el descuido. Solo se puede ejercer con aquellos que tienen algo que decir, evitando la ruina al hacerlo saber.
La búsqueda de la perfección como pasión
Se relaciona el cuidado con la exactitud, pues no puede haber cuidado sin preocuparse por la perfección. Al buscar hacer las cosas lo mejor posible, logramos que la perfección se convierta en pasión.
Por lo tanto, al no buscar la perfección, se llegará al descuido, a la desatención y a la negligencia.
La presencia y la gratitud en el cuidado
La perfección hace ver que se está presente, que acompañas a la otra persona cuando esta lo necesita; es una forma de mostrar gratitud. La desatención de este cuidado produce debilidad, y la debilidad no es compatible con el trabajo de enfermería.
La enfermería como ejercicio de piedad
El cuidado es el cruce entre la niñez y la vejez, y debemos cuidar desde la autoconsciencia de la mortalidad. Implica intentar ayudar lo mejor que podamos, tomando el fin ajeno como propio, acogiendo a lo desconocido, a los extraños y a los peregrinos.
Acompañándolos con nuestra presencia, con habilidades aprendidas y apartando el umbral de la repugnancia. Por eso decimos que la enfermería es pura piedad al tomar a cargo la vida dependiente y vulnerable, siendo así la forma humana de piedad.
El compromiso profesional
- Crecimiento ajeno: Preocuparse por el desarrollo del otro mientras se restaura el daño.
- Hospitalidad: Dar de comer y cuidar el fin ajeno, tratando al extraño y desconocido.
- Vigilancia continua: La necesidad de convertir el cuidado en una profesión para acoger lo extraño.
Por lo tanto, se espera de nosotros que tengamos los rasgos constitutivos de lo humano elevados a la condición de profesión. Se espera que seamos la plenitud de la presencia, la perfección, que asumamos el fin ajeno como propio, con gratitud y que, ante todo, cuidemos.