España (1823-1843): La Década Ominosa, el Carlismo y el giro liberal

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La Década Ominosa (1823-1833)

La represión desencadenada por Fernando VII tras el fin del Trienio Liberal fue feroz. Una vez más, Fernando VII volvió a restablecer las condiciones jurídico-políticas anteriores a 1812, a lo que se suma la pérdida definitiva de las colonias americanas.

Los sectores más intransigentes del absolutismo exigieron una represión mayor sobre los elementos del ejército y la administración sospechosos de simpatías liberales; además, reclamaron la restauración de la Inquisición. Su hermano, Don Carlos, defendió esas peticiones y prometió cumplirlas cuando sucediera a Fernando VII en la Corona; de aquí el origen del carlismo. En cambio, Fernando VII impulsó ciertas reformas en la situación administrativa y económica.

El origen formal de la Primera Guerra Carlista se produjo por la cuestión sucesoria. Antes de morir, Fernando VII publicó la Pragmática Sanción, la cual derogó la Ley Sálica, pero al enfermar en 1832 se produjo el nombramiento de María Cristina, esposa del rey, como regente mientras durara la enfermedad del monarca.

El giro liberal (1833-1843)

Con la muerte del rey Fernando VII en 1833 se abrió en España un periodo de transición política con tres proyectos de poder: el carlismo, que abogaba por un absolutismo y un catolicismo recalcitrantes; el liberalismo, que apoyaba la instauración de un régimen burgués; y, en medio, la monarquía regente de María Cristina, que tuvo que apoyarse en los liberales, en vista de la pésima situación económica del país.

La Primera Guerra Carlista y la reforma liberal

La Primera Guerra Carlista comenzó cuando Don Carlos se autonombró rey en 1833, en medio de una crisis económica y social por el inicio del movimiento obrero. También se produjo un nuevo movimiento de juntas a lo largo del país.

Este movimiento fue favorecido por los sargentos de la fuerza real de La Granja, que obligaron a María Cristina a promulgar de nuevo la Constitución de 1812. Posteriormente, la Constitución de 1812 fue adaptada a las necesidades políticas de la época, surgiendo así la Constitución de 1837.

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