España en los Años 40: Represión, Autarquía y Aislamiento del Franquismo

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La Posguerra Española: Los Años Cuarenta

Represión Política y Control Social

La represión política, junto con el hambre, fue la primera y más dura realidad de la posguerra. El temor y la necesidad de trabajar forzaron una adhesión, a menudo interesada, al nuevo régimen. Millones de personas se vieron obligadas a cambiar su comportamiento e ideas para sobrevivir. En este contexto, todos los funcionarios que habían permanecido en la zona republicana fueron sometidos a procesos de depuración amparados por la Ley de Responsabilidades Políticas de 1939.

Bajo el lema “Franco manda y España obedece”, el control ideológico se extendió a todos los ámbitos. Las universidades, los institutos y el cuerpo de maestros nacionales fueron víctimas de severos procesos de depuración, lo que provocó que cerca del 90% de los intelectuales de la época abandonaran el país, iniciando un largo exilio.

Relaciones Internacionales: Del Eje al Aislamiento

Al terminar la Guerra Civil, España se encontraba ideológicamente comprometida con las potencias del Eje. El régimen abandonó la Sociedad de Naciones y firmó el Pacto Antikomintern junto a la Alemania de Hitler. Sin embargo, una vez declarada la Segunda Guerra Mundial, Franco proclamó la no beligerancia de España, argumentando la ruina económica del país tras la contienda.

A medida que el curso de la guerra cambiaba, se produjo un tímido acercamiento entre Estados Unidos y el régimen de Franco en el verano de 1942. Con la derrota definitiva de Alemania e Italia, el régimen buscó desesperadamente maquillar su imagen, eliminando los elementos fascistas más visibles. A pesar de ello, al finalizar la guerra, España vivió uno de los peores momentos de su historia, siendo considerada por los vencedores tan culpable como las potencias del Eje. Como consecuencia, la frontera con Francia fue cerrada y, en 1946, la recién creada Organización de las Naciones Unidas (ONU) condenó abiertamente al régimen, sumiendo al país en un profundo aislamiento internacional.

Economía de Autarquía: Hambre y Estancamiento

Al finalizar la contienda, España era un país arruinado, tanto por las devastadoras pérdidas humanas como por las materiales. Los sectores agrícola y ganadero resultaron especialmente perjudicados, mientras que el sector industrial sufrió un deterioro menor al mantener gran parte de sus instalaciones intactas.

Los años del hambre

El periodo entre 1939 y 1942, conocido como los años del hambre, fue especialmente duro. La escasez generalizada provocó un proceso de ruralización, con muchas personas abandonando las ciudades en busca de sustento. Para gestionar la miseria, se implantó la cartilla de racionamiento, que asignaba cuotas mínimas de alimentos de primera necesidad. Esta medida fue insuficiente y dio lugar a la aparición de un próspero mercado negro (estraperlo), que el gobierno intentó combatir con amenazas de pena de muerte para los especuladores.

Intervencionismo y sector público

Con el objetivo de promover el desarrollo industrial dentro de un modelo autárquico, el gobierno impulsó la creación de un fuerte sector público. El hito principal fue la fundación, en 1941, del Instituto Nacional de Industria (INI). A través del INI, se nacionalizaron sectores estratégicos como las comunicaciones telefónicas, el transporte aéreo (Iberia) y numerosas explotaciones mineras.

El resultado de esta política económica intervencionista y aislacionista fue el estancamiento económico de España durante toda la década de los cuarenta. El sistema productivo español pasó a caracterizarse por sus elevados costes de producción, una fuerte especulación y una competitividad internacional prácticamente nula.

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