España Durante el Bienio Negro: Un Periodo de Transformación y Conflicto (1933-1935)
El Bienio Conservador: Elecciones de 1933, Reformas y Crisis
Las elecciones generales se celebraron el 18 de noviembre de 1933. Fueron las primeras en España en las que votaron las mujeres. La izquierda se presentó a los comicios desunida: los republicanos y los socialistas, enfrentados por los conflictos sociales de la etapa anterior, presentaron candidaturas separadas. Por el contrario, la derecha se presentó unida y organizada en muchas circunscripciones. La victoria fue de los partidos de centro-derecha, dando lugar a dos años de gobierno conservador conocido como "Bienio Negro". Los mejores resultados los obtuvieron el Partido Radical y la CEDA. El presidente de la República era Alcalá Zamora, quien confió la formación de gobierno al Partido Radical.
Paralización de las Reformas
El nuevo gobierno, presidido por Alejandro Lerroux, inició su mandato paralizando el proyecto reformista anterior. En el campo, se frenó la reforma agraria. La cuestión agrícola enfrentó al gobierno central con la Generalitat de Cataluña, en manos de los republicanos de izquierda, a raíz de la promulgación de la Ley de Contratos de Cultivo. Esta ley permitía a los rabassaires acceder a la propiedad de las tierras pagando unas tasas. Los propietarios catalanes, organizados alrededor de la conservadora Lliga Catalana, buscaron el apoyo de la mayoría conservadora en las Cortes. Éstas enviaron la ley al Tribunal de Garantías Constitucionales, que anuló sus efectos. El gobierno de la Generalitat no aceptó la anulación y aprobó una nueva ley, dejando el conflicto en una situación crítica.
Por otro lado, el gobierno central se enemistó con los nacionalistas vascos al paralizar la discusión del proyecto de estatuto vasco impulsado por el PNV. El gobierno también intentó contrarrestar la reforma religiosa aprobando un presupuesto de culto y clero. En cuanto al ejército, no se anuló la reforma emprendida por Azaña, pero se aprobó una amnistía para los sublevados con Sanjurjo en 1932 y para los colaboradores de Primo de Rivera. En cuanto a la educación, se respetaron los cambios del gobierno anterior.
Radicalización del PSOE y la UGT
Hubo una radicalización del PSOE y de la UGT. La parte izquierdista propuso dejar de colaborar con las fuerzas burguesas y propició la revolución social; el sector más moderado defendía la necesidad de colaborar con los republicanos de izquierda para estabilizar la República. El sector radical del PSOE y los anarquistas declararon una guerra abierta (huelgas y conflictos). Ante esta situación, la CEDA endureció su posición exigiendo participar directamente en el gobierno. El jefe del gobierno, Lerroux, accedió a las peticiones y otorgó tres carteras ministeriales a la CEDA.
Revolución de Octubre de 1934
Por iniciativa de la UGT, se produjeron huelgas y manifestaciones para defender las reformas sociales. El movimiento fracasó por falta de coordinación y la contundente respuesta del gobierno, que decretó el estado de guerra. En Asturias, los mineros protagonizaron una revolución social, tomaron gran parte de los cuarteles de la Guardia Civil y sustituyeron los ayuntamientos por comités revolucionarios. El gobierno envió desde África a la Legión al mando del General Franco para reprimir el levantamiento. La resistencia se prolongó durante 10 días, pero fue derrotada.
En Cataluña, contaron con el respaldo del presidente de la Generalitat, Lluís Companys, que pretendía evitar la entrada de la CEDA en el gobierno, proclamando en octubre la República Catalana dentro de la República Federal Española, al mismo tiempo que una alianza de partidos y sindicatos de izquierda organizaban una huelga general. La insurrección fracasó. Se declaró el estado de guerra y el ejército, al mando del General Batet, sofocó la rebelión.
Crisis del Segundo Bienio
La CEDA se mostró partidaria de proceder a una reorientación más dura de la política del gobierno. Se suspendió el estatuto de autonomía de Cataluña, se anuló definitivamente la Ley de Contratos de Cultivo y los campesinos fueron obligados a pagar la totalidad de la renta. Se devolvieron las propiedades a los jesuitas y se nombró a Gil Robles ministro de la guerra y a Francisco Franco jefe del Estado Mayor.
Una fuerte crisis de gobierno estalló en el otoño de 1935. El Partido Radical se vio afectado por una serie de escándalos como el caso del estraperlo y la malversación de fondos por parte de varios políticos. Alcalá Zamora decidió convocar nuevas elecciones para febrero de 1936.
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