España en la Encrucijada: Crisis, Dictadura y Transformaciones del Siglo XIX al XX
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La Crisis de 1917 en España: Contexto, Causas y Consecuencias
Este documento se compone de dos elementos visuales clave para comprender la Crisis de 1917: en primer lugar, una gráfica que ilustra el número de huelgas registradas entre 1909 y 1923; y en segundo lugar, un mapa que detalla los incidentes de la crisis de 1917 tanto en el ámbito urbano-industrial como en el medio rural, abarcando el periodo del Trienio Bolchevique.
Fuentes Documentales
- Gráfica: De carácter socioeconómico, esta fuente historiográfica de tipo lineal y doble entrada refleja la situación económica durante el gobierno de Alfonso XIII, mostrando la evolución de la conflictividad laboral.
- Mapa: Fuente secundaria y temática, este mapa hace alusión a las incidencias de la crisis de 1917, destacando los focos de tensión tanto en el medio rural y agrario como en el urbano e industrial.
Evolución de la Conflictividad Social y Contexto Histórico
En el primer tercio del siglo XX, el número de huelgas experimentó un notable aumento entre 1909 y 1914, alcanzando un gran pico en 1920, superando las mil huelgas. Este incremento estuvo directamente vinculado con las crisis económicas y sociales que azotaron el país, como la Semana Trágica de Barcelona y la crisis posterior a la Primera Guerra Mundial.
La Crisis de la Restauración y los Sucesos de 1917
La crisis del sistema de la Restauración en España se inició con la Semana Trágica de 1909, provocada por el reclutamiento de reservistas en Cataluña, lo que desembocó en una insurrección en Barcelona. Este evento provocó la caída del gobierno de Maura y una profunda crisis política. La Primera Guerra Mundial, aunque generó un auge económico para España (país neutral), también trajo consigo una severa inflación y un empobrecimiento de la población, lo que exacerbó la crisis social.
En este contexto, se formaron las Juntas de Defensa Militar y se cerró el parlamento, evidenciando la debilidad del sistema. En julio de 1917, se convocó una huelga general, motivada por la grave crisis económica y los ecos de los eventos revolucionarios en Rusia. Esta huelga resultó violenta y contribuyó significativamente a debilitar el sistema de la Restauración, marcando el principio del fin de su estabilidad política.
La Dictadura de Primo de Rivera: Orígenes, Justificación y Desarrollo
El Manifiesto del Golpe de Estado (1923)
Este documento es el manifiesto dirigido a la nación española por el general Miguel Primo de Rivera desde la Capitanía General de Barcelona, publicado el 13 de septiembre de 1923 en el periódico La Vanguardia. Se trata de una fuente histórica primaria, de naturaleza expositiva en tanto manifiesto o declaración de intenciones del general que lideró el golpe de Estado. Su contenido es eminentemente político, presentando la justificación y los propósitos de los golpistas.
- Autor: Miguel Primo de Rivera, Capitán General de Cataluña y militar de reconocido prestigio en el Ejército.
- Destinatario: Público y colectivo, dirigido al conjunto de la sociedad española y, de manera directa, al ejército, principal responsable del golpe.
Justificación y Propósitos del Golpe de Estado
La idea principal del manifiesto es la justificación del golpe de Estado liderado por Primo de Rivera, que supondría el fin del sistema de la Restauración. Como ideas secundarias, se exponen los motivos que, según el general, legitimaban su acción:
- Crítica al sistema político: Se ataca a los "profesionales de la política", refiriéndose al sistema político corrupto de la Restauración.
- Regeneracionismo: Se alude a las reflexiones y movimientos de todo signo surgidos desde el Desastre del 98, conocidos como regeneracionismo, citando a intelectuales como Joaquín Costa y su demanda de "una mano de hierro". Primo de Rivera se arroga el conocimiento de la "verdadera voluntad del sano pueblo español", una actitud propia de quienes se presentan como "salvadores de la patria".
- Responsabilidades de Marruecos: Se desprecia a quienes pedían explicaciones sobre las responsabilidades del Desastre de Annual, aludiendo al Informe Picasso.
- Orden público: Se justifica el golpe por la necesidad de restaurar el orden público, refiriéndose a la violencia del periodo 1918-1921, los asesinatos políticos (como el del presidente del gobierno Eduardo Dato), y la "actitud separatista de Cataluña" (en referencia a los partidos regionalistas-nacionalistas que desde principios de siglo tenían la hegemonía de la representación política de los catalanes en casi todas las elecciones).
Todos estos motivos fueron considerados suficientes para que el Ejército se hiciera cargo de los destinos de España a través de un pronunciamiento, lo que implicó la suspensión de la legalidad vigente y la instauración de una dictadura militar, denominada Directorio Militar. Este pronunciamiento se enmarca en el modelo de soluciones autoritarias que se daban en el periodo de entreguerras en Europa, aunque no fue una solución fascista al estilo mussoliniano, sí compartió connotaciones autoritarias y militares de otros regímenes. Destaca la apelación a la masculinidad, un valor muy castrense.
Contexto, Desarrollo y Fin de la Dictadura
El golpe de Primo de Rivera fue el resultado directo de la profunda crisis del sistema de la Restauración. A partir de 1918, España experimentó una gran inestabilidad política, con gobiernos de concentración muy efímeros (doce gobiernos en cinco años). La conflictividad social se incrementó notablemente, siendo la huelga un instrumento constante para mejorar las condiciones de trabajo. Barcelona se convirtió en el principal foco de tensión social, con la respuesta de la patronal catalana y los Sindicatos Libres (apoyados por el Somatén), el constante pistolerismo y la aplicación de la "ley de fugas".
En el ámbito rural, hubo una constante ocupación de tierras y huelgas de temporeros en Levante y Andalucía, donde los campesinos vivían en condiciones lamentables, siendo duramente reprimidos por el ejército y la Guardia Civil.
El problema marroquí fue una constante durante estos años, especialmente en la parte norte del protectorado establecido en 1906. En 1921, se produjo el trágico Desastre de Annual, donde 12.000 soldados españoles murieron y se perdió gran material frente a los rifeños, dirigidos por Abd-el-Krim. El Expediente Picasso buscaba responsabilidades por esta derrota.
La enorme corrupción de los oficiales del ejército, la posible responsabilidad del monarca y la creciente conflictividad social, llevaron a que en 1923, Miguel Primo de Rivera, Capitán General de Cataluña, con el beneplácito del rey, diera un golpe de Estado y constituyera un Directorio Militar.
Fases de la Dictadura
Así se inició una dictadura que mantuvo a Primo de Rivera en el poder hasta enero de 1930, siguiendo un modelo de dictadura militar primero y luego autoritaria:
- Directorio Militar (1923-1925): Durante esta fase, se suspendieron las garantías constitucionales, se reorganizó el Somatén para controlar el orden público y se implementó una política de represión de los sentimientos nacionalistas catalanes y sus símbolos de identidad.
- Directorio Civil (1925-1930): Con esta fase, Primo de Rivera pretendió dar continuidad a la situación provisional que suponía un golpe militar. Para ello, buscó aglutinar a todas las fuerzas conservadoras españolas en la Unión Patriótica, siguiendo el modelo de las dictaduras autoritarias europeas de entreguerras (como Hungría, Polonia, Italia o Portugal), e impulsó un importante programa de intervencionismo económico en materia de infraestructuras y comunicaciones.
El Fin de la Dictadura y la Proclamación de la II República
El fin de la dictadura comenzó en 1929, con la crisis económica mundial y la desestabilización social, junto con la falta de apoyos en el ejército y en la clase política. Esto llevó a la dimisión de Primo de Rivera en enero de 1930, quien fue sustituido por el General Dámaso Berenguer. La "dictablanda" de Berenguer fracasó en su intento de retornar lentamente al modelo político constitucional. Las fuerzas opositoras al sistema político entendieron que la Monarquía era más un obstáculo que una solución, y en agosto de 1930 se firmó el Pacto de San Sebastián.
Finalmente, en abril de 1931, se proclamó la II República Española tras unas elecciones municipales que se habían convertido en un plebiscito contra la Monarquía.
El Reinado de Isabel II: Bienio Progresista, Gobiernos Moderados y Unión Liberal
El Bienio Progresista (1854-1856)
El 28 de junio de 1854, se produjo un pronunciamiento militar que fue respaldado por Leopoldo O’Donnell. El enfrentamiento en Vicálvaro resultó indeciso, pero O’Donnell, comprendiendo que sin el apoyo de los progresistas no habría triunfo, los llevó a la firma del Manifiesto de Manzanares, redactado por Antonio Cánovas del Castillo. Ante el descontento popular, se formó un gobierno bajo la presidencia de Baldomero Espartero. A pesar de las manipulaciones, los moderados lograron mantener cierta influencia en el poder. Se promulgaron leyes importantes como la Ley de Desamortización de Madoz y la Ley General de Ferrocarriles, aunque la Constitución de 1856 no llegó a ser aprobada. La creciente influencia de Espartero causó divisiones entre los progresistas. En 1856, O’Donnell disolvió las Cortes y restableció la Constitución de 1945, lo que llevó a su propia dimisión.
Gobierno Moderado (1857-1858)
Ramón María Narváez, por cuarta vez, asumió la presidencia del gobierno. Durante su mandato, restableció las relaciones con Roma, suspendió la desamortización, eliminó el acta adicional de la Constitución y anuló disposiciones progresistas para ayuntamientos y diputaciones provinciales. Isabel II desconfiaba de su carácter autoritario. Narváez intentó presidir el gabinete con Juan Bravo Murillo, pero este no lo permitió, lo que acentuó las divisiones entre moderados y progresistas.
La Unión Liberal (1858-1863) y la Política Exterior
O’Donnell lideró el gobierno de 1858 a 1863, al frente de la Unión Liberal, un partido centrista que carecía de una doctrina rígida, basándose en el eclecticismo y el pragmatismo como programa político. Su objetivo principal era el desarrollo económico y la implementación de una política exterior de prestigio, sin importar las consecuencias a largo plazo. En 1863, esta política se manifestó en diversas campañas militares:
- Guerra de África (1859-1860):
- Causa: La Unión Liberal vio en este conflicto una oportunidad para consolidarse políticamente y proporcionar prestigio a su gobierno.
- Desarrollo: Marruecos atacó Ceuta en 1859, lo que llevó a España a declarar la guerra. Se prepararon 40.000 hombres bajo el mando de O’Donnell para enfrentarse a las tropas de Muley el Abbas.
- Consecuencias: Se firmó el Tratado de Wad-Ras en 1860, por el cual Marruecos cedió territorio a España y pagó una indemnización.
- Campaña de Cochinchina (1857-1863): Misioneros franceses y españoles fueron asesinados. Francia y España tenían interés en ampliar sus mercados desde Filipinas. Un ejército francés y español intervino, pero Francia instó a España a retirarse, recibiendo España una indemnización.
- Campaña de México (1861-1862): El presidente Benito Juárez no pagó la deuda a Francia, Inglaterra y España. Estos tres países realizaron intervenciones militares con el objetivo de obtener medidas económicas favorables.
- Santo Domingo (1862-1865): Haití amenazó con ocupar Santo Domingo. En 1861, España ocupó militarmente la isla, pero en 1865 se abandonó la posesión.