España a principios del siglo XX: Crisis Política, Marruecos y Conflictos Sociales

Clasificado en Historia

Escrito el en español con un tamaño de 3,06 KB

Crisis Política y Fin del Turno Dinástico

Esta crisis interna de los dos partidos dinásticos durante el reinado de Alfonso XIII explica en parte el gran protagonismo político que asumió el monarca, a diferencia de lo ocurrido durante el reinado de su padre o con la regencia de su madre, cuando el protagonismo político lo acaparaban las dos grandes figuras del momento: Cánovas y Sagasta.

En cuanto a la práctica del turno en el poder - basada en la mutua confianza entre los dos partidos y en lo que se podía calificar como pacto entre caballeros -, también había funcionado a la perfección entre Cánovas y Sagasta. Pero a partir de 1912, Maura proclamó la imposibilidad de mantener esta práctica con un Partido Liberal al que consideraba demasiado inclinado hacia la izquierda. Rota la confianza y el pacto entre los dos partidos, comenzaba el enfrentamiento real entre ellos.

En conclusión, el reinado se inició con un espíritu regeneracionista que intentó renovar el sistema político, pero no solo no lo consiguió, sino que apenas una década después comenzó su descomposición interna.

La Cuestión de Marruecos

Perdido el imperio ultramarino y cada vez más aislado de Europa, España trató de participar en el reparto de África, del que se estaban beneficiando las grandes potencias europeas, como Inglaterra, Francia, Alemania o Bélgica.

Marruecos se convirtió de esta manera en el nuevo objetivo colonial de España, pero esto exigía llegar a acuerdos con Francia, a cuya área de influencia pertenecía la zona. Tras la Conferencia Internacional de Algeciras (1906), celebrada para resolver los conflictos sobre Marruecos planteados entre Francia y Alemania, España obtuvo el reconocimiento definitivo de sus derechos sobre el norte del territorio.

Tras la Conferencia Internacional de Algeciras (1906) celebrada para resolver los conflictos sobre Marruecos planteados entre Francia y Alemania, España obtuvo el reconocimiento definitivo de sus derechos sobre el norte del territorio.

La Semana Trágica de Barcelona (1909)

La cuestión de Marruecos provocó el descontento popular ante la llamada de los reclutamientos forzosos de tropas para una guerra que solo interesaba a dos grupos sociales minoritarios:

  • Un sector del ejército, que veía en ella la oportunidad de recuperar el prestigio profesional perdido tras el desastre del 98, y un medio de ascenso en el escalafón y de protagonismo político.
  • Los capitalistas interesados en la explotación de las minas de hierro del Rif.

Hasta el establecimiento del servicio militar obligatorio en 1912, aquellos individuos que tenían dinero se podían librar de la incorporación a filas, mediante el pago de una cuota demasiado elevada para las posibilidades económicas de las clases bajas. Estas, por lo tanto, eran las que en realidad sufrían los estragos de las guerras, lo que explica el antimilitarismo popular.

Entradas relacionadas: