La España Republicana: Conflictos Internos, Colectivización y el Gobierno de Negrín
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La fractura interna en el bando republicano
Los anarquistas, el POUM (trotskistas) y los socialistas radicales defendían la prioridad de la revolución. Los enfrentamientos entre ambas posturas se solucionaron en mayo de 1937 con conflictos armados entre el gobierno y los comunistas, por una parte, y los anarquistas, por la otra, lo cual supuso una pérdida crítica de tiempo y energías.
El gobierno de Juan Negrín
El gobierno de Largo Caballero dimitió tras los incidentes de mayo y se formó un nuevo ejecutivo liderado por el socialista Juan Negrín (1892-1956). Apoyado por los comunistas, Negrín se mantuvo en la presidencia hasta marzo de 1939, cuando fue derrocado por el coronel Casado, ejerciendo posteriormente como presidente de la República en el exilio hasta 1945.
- Gestión económica: Siendo ministro de Hacienda en el gobierno de Largo Caballero, en 1936 tomó la decisión de trasladar a la URSS el oro del Banco de España.
- Estrategia militar: Negrín reforzó la autoridad del Estado y compartió con los comunistas la necesidad de centrarse en la guerra y resistir, esperando que un cambio en la coyuntura internacional —la proximidad de la Segunda Guerra Mundial era evidente— modificara la situación interior de España.
Radicalización social y colectivizaciones
El desencadenamiento de la guerra provocó una radicalización de las posturas sociales:
- Control obrero: Los comités obreros controlaron las fábricas, los sindicatos y los servicios públicos.
- Reforma agraria: Los campesinos ocuparon las tierras sin dar ningún tipo de compensación económica a sus propietarios.
- Generalitat: El gobierno de la Generalitat, presidido por Lluís Companys, decretó una amplia colectivización de la industria, que afectaba a todas las fábricas de más de 100 obreros.
Las medidas fueron especialmente radicales en lo referente a la reforma agraria: se decidió la expropiación sin indemnización de las tierras de quienes habían tomado partido por los sublevados. En mayo de 1937, el 50 por ciento de las tierras cultivables de la España republicana habían sido cedidas a perpetuidad a los campesinos.
La violencia represiva en la retaguardia
Un aspecto que no puede olvidarse en la guerra de España fue la violencia represiva con que cada una de las partes en lucha se enfrentó a sus adversarios fuera de los frentes. Tanto los “rojos” (como llamaban los nacionales a los republicanos) como los “nacionales” destruyeron y mataron, con frecuencia sin aplicar ningún procedimiento legal, ante la menor sospecha de pertenencia al “otro bando”.