La Estética de Plotino: Metafísica, Emanación y el Retorno del Alma a lo Absoluto

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La Estética Neoplatónica de Plotino: El Absoluto y la Emanación

La estética de Plotino no nace de la experiencia artística, de lo realizado, sino de su sistema metafísico. Es apriorística, como la de Platón, pues se imagina la existencia. En lugar del mundo de las ideas, Plotino establece dos conceptos filosóficos fundamentales: el Absoluto y la emanación o irradiación.

La existencia es única, pero con varios niveles. Surgió del Absoluto porque lo esencial de este es la expansión, la irradiación:

«El Absoluto irradia como la luz y de él emanan todas las formas y niveles de la existencia: ideas, espíritu y materia».

Belleza, Arte y el Retorno al Origen

La belleza de cada uno de estos niveles es un reflejo y una emanación del mundo del Absoluto. El arte es un camino para volver al Absoluto a través de la belleza, que es el alma o el espíritu (se identifican).

Nosotros nos encontramos en el más imperfecto de los mundos y deseamos volver a los mundos superiores de los que venimos; uno de los caminos para volver es el arte. En el carácter creativo del arte (que no copia la realidad externa, sino que proyecta la forma interna, el arquetipo) se refleja una existencia de carácter absoluto y perfecto. Esta es una desmaterialización del arte que luego se verá reflejada en el arte bizantino. El arte nos permite ponernos en contacto con la belleza, con lo Absoluto.

La Belleza Espiritual y Material

La verdadera belleza, la espiritual, la podemos captar a través de los sentidos, ya que se refleja en el mundo material. El artista insufla la belleza en el bloque de piedra al crear la escultura. La belleza del mundo, que para Platón no tenía valor, sí lo tiene para Plotino, pues sirve como camino de vuelta hacia lo Absoluto, que es el origen de todo su sistema filosófico.

Crítica a la Symmetría Pitagórica

Ante la definición pitagórica de la belleza como symmetría, armonía y orden, Plotino presenta dos objeciones:

  • La definición deja fuera a los objetos simples, sin partes.
  • El concepto de symmetría es aplicable a los objetos materiales, pero no a los espirituales, como la sabiduría o el buen sistema político.

Plotino no está en contra de la symmetría en sí, sino de que la definición excluya los objetos simples y los espirituales. Para obviarlo, considera que la belleza es una cualidad esencial de las cosas bellas que se trasluce a través de la symmetría, la cual es la manifestación externa de su belleza. La symmetría es más el resplandor que se trasluce de la proporción que la proporción misma.

La Belleza como Unidad y Espíritu

La belleza deriva de la unidad. Como no existe unidad en la materia, esta no puede ser ni la esencia ni la fuente de la belleza. La belleza es el espíritu, el alma, no la forma, el color o el tamaño, ni lo tangible, lo táctil o lo acústico. El alma solo puede gozar con otra alma.

Lo sensorial contiene elementos espirituales que proceden por irradiación del mundo del Absoluto. La belleza es una propiedad del mundo de los sentidos, pero que procede del mundo espiritual que se revela en el mundo sensorial. Este mundo es bello gracias al modelo que se tiene para ello: el ARQUETIPO.

El Artista y la Tradición Filosófica

El artista tiene estos arquetipos en su mente y los insufla en la materia. Un edificio bello no lo sería si no hubiese salido de la mente de un arquitecto que ha proyectado su idea interna. Este planteamiento se relaciona con:

  • Platón (la reminiscencia del mundo de las ideas).
  • Aristóteles (el carácter innato de la belleza).
  • Cicerón (la creación basada en dos modelos: externo e interno).

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