Estructura del Estado y Reformas Liberales en la Constitución de Cádiz de 1812
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Estructura del Estado en la Constitución de Cádiz
La estructura del Estado correspondía a una monarquía limitada, basada en la división de poderes. El poder legislativo recaía en las Cortes unicamerales, que tenían la potestad de elaborar leyes, aprobar los presupuestos y los tratados internacionales, así como comandar el ejército. El poder ejecutivo residía en el rey, quien poseía la dirección del gobierno e intervenía en la elaboración de las leyes. El poder judicial era competencia de los tribunales de justicia y se establecían los principios básicos de un Estado de derecho: códigos únicos en materia civil, criminal y comercial, e inamovilidad de los jueces.
La Constitución reconocía la confesionalidad del Estado, establecía la enseñanza primaria obligatoria y la creación del ejército nacional con un servicio militar obligatorio. Organizaba territorialmente el Estado en provincias y municipios, y se regulaba por primera vez la Milicia Nacional.
Abolición del Antiguo Régimen
Las Cortes de Cádiz aprobaron una serie de leyes y decretos destinados a eliminar el Antiguo Régimen y a ordenar el Estado como un régimen liberal. Se abolió el régimen señorial. Las tierras se mantuvieron en manos de los señores, pero estos perdieron sus antiguas prerrogativas judiciales y administrativas. También se intentó iniciar una reforma agraria, mediante la expropiación de los bienes de los conventos suprimidos por el gobierno de Napoleón y la limitación de los mayorazgos.
Se suprimieron las trabas para la creación de un mercado nacional, eliminando los gremios y las aduanas interiores. Las circunstancias de la guerra dificultaron la puesta en práctica de estas reformas, así como de la Constitución, que contaron con la oposición de los sectores absolutistas, que anhelaban el regreso de Fernando VII para restablecer la situación anterior a 1808.
Consecuencias de la Constitución de Cádiz
Los legisladores de Cádiz aprovecharon la situación revolucionaria creada por la guerra para elaborar un marco legislativo mucho más avanzado de lo que hubiera sido posible en una situación normal. Sin embargo, la obra de Cádiz no tuvo una gran incidencia práctica. La guerra impidió la efectiva aplicación de lo legislado y, al final de la guerra, la vuelta de Fernando VII frustró la experiencia liberal y condujo al retorno del absolutismo.