La Estructura y el Significado de "Más allá" de Jorge Guillén en Cántico (1928)
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Jorge Guillén: "Más allá" (Cántico, 1928)
Este estudio se centra en la estructura del poema Más allá, perteneciente a la obra cumbre de Jorge Guillén, Cántico (1928), y resume el contenido esencial de cada una de sus secciones.
Configuración Estructural del Poema
Características Métricas y Formales
El poema está dividido en seis partes. La primera y la última están compuestas por 15 estrofas cada una, mientras que las partes intermedias (de la segunda a la quinta) constan de 5 estrofas. Todas las estrofas están compuestas por cuatro versos heptasílabos de rima irregular.
Resumen Detallado de las Partes
Primera Parte: El Despertar y la Luz
Esta sección representa el momento en que el sujeto lírico se despierta al finalizar la noche. Se describe este despertar como un proceso vital: el alma devuelve la vida al cuerpo y hace que abra los ojos, sintiéndose persona. El sujeto experimenta un profundo asombro. Es el inicio del transcurso del tiempo y la percepción de los ruidos propios de la vida real.
La primera parte describe el despertar del poeta, que se desvela con la luz del sol de la mañana, con el entusiasmo de «ser» y con la expectativa de que sus ojos:
«volverán a ver / Lo extraordinario: todo» (vv. 27-28).
Segunda Parte: Duermevela y Tonos Religiosos
En la segunda parte, de tonos ciertamente religiosos, el poeta se encuentra todavía en cama y describe su estado de duermevela, puesto que «aún recuerda los astros» (v. 73) del sueño, pero ya está completamente despierto.
Tercera Parte: La Configuración del Mundo
Los rayos de sol van irrumpiendo poco a poco en la escena donde se aloja el sujeto. Estos rayos van dando forma y nombre a las cosas, ya que las iluminan y hacen que sean lo que son, configurándolas, al igual que al sujeto.
En esta tercera parte, el poeta percibe progresivamente aquello que hay a su alrededor, su habitación, dando nombre a los «misterios» y «enigmas» de la segunda parte, pues al fin y al cabo «yo los toco, los uso» (v. 88). El ser se manifiesta en el mundo real y habitual.
Cuarta Parte: La Celebración de lo Cotidiano
En la cuarta parte, el sujeto ya se encuentra sumido en su rutina diaria («de lo tan real, hoy lunes», v. 116). Describe la escena de forma concreta, ya completamente despierto, pero sigue celebrando lo maravilloso que es lo mundano:
«El balcón, los cristales, / unos libros, la mesa. / ¿Nada más estos? Sí, / maravillas concretas.» (vv. 101-104).
Sexta Parte: La Lucidez Total
En la sexta y última parte, la conciencia del poeta pasa a abarcar, en su total lucidez, el mundo en general, cerrando el ciclo de la percepción iniciado con el despertar.