Estructura y Simbolismo de los Nueve Círculos del Infierno de Dante
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La Estructura Moral y Física del Infierno de Dante
El Infierno está dividido en nueve círculos en los que se ubican las almas pecadoras de acuerdo a determinadas normas; cuanto más abajo, menor será el espacio y mayor la culpa y el castigo. Esta división corresponde con una estratificación moral.
Categorización de los Pecadores
Dante agrupa dentro de la primera categoría a los lujuriosos, glotones, avaros, pródigos e iracundos. Dentro de la tendencia a la bestialidad, coloca a los herejes y violentos, para terminar con los maliciosos, que incluyen a los traidores y fraudulentos.
Racionalidad y Gravedad de la Culpa
Es de destacar cómo el mayor grado de racionalidad que implica un pecado para concretarse agrava la culpa. Los habitantes de los primeros círculos no hicieron otra cosa que dejarse dominar por pasiones inherentes a la esencia humana, mientras que los últimos utilizaron su capacidad para hacer el mal de forma deliberada.
Atmósfera y Justicia Divina
La oscuridad, reflejo físico de la condición moral del alma de los condenados, domina este mundo que se hace más alucinante a medida que se llena de gritos de dolor y terribles blasfemias, expresión de la ira y la impotencia de las almas pecadoras ante la justicia divina. Es este el reino donde el recuerdo de la tierra está más presente, no solo a través de las vivencias de cada uno de los que allí habitan, sino de la indiscutible corporeidad que asumen las almas.
Escenografía y Elementos del Averno
Fijos en su pecado, se muestran ansiosos de contar su historia. Una escenografía será el marco y, muchas veces, el agente de los castigos. Entre los elementos arquitectónicos y geográficos se encuentran:
- Arquitectura: Puertas, tumbas, murallas, torres y castillos.
- Naturaleza infernal: Ríos, pantanos y lagunas.
Estos espacios se integran al mundo infernal habitado no solamente por almas, sino también por gusanos, perros y serpientes que colaboran con la función de los demonios.
Lucifer y la Naturaleza del Castigo
Como Lucifer, el ángel caído, concentra en su figura el terror del infierno. El castigo tiene una evidente relación con la culpa; esta relación puede ser de similitud, como en el caso de los lujuriosos. Todos los castigos cobran su verdadera dimensión a través de dos condiciones de mayor abstracción: son eternos, o sea, que el condenado no tiene ninguna esperanza de que cesen.