Estructura temporal y realismo mágico en la novela: tiempo cíclico, polifonía y rupturas narrativas

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Tratamiento del tiempo y estructura cíclica de la novela

La novela tiene una estructura alineal pero, a la vez, circular, dado que empieza y acaba con las mismas palabras. Esta estructura cíclica se consigue con el mecanismo de repetición:

  • la construcción, destrucción y reconstrucción de los espacios;
  • la violencia: cada acto violento genera otro.

Polifonía y fronteras entre realidad y ficción

La polifonía se consigue a partir de los distintos puntos de vista sobre una realidad compleja. Este recurso desconcierta al lector, que acaba por no conocer la frontera entre la realidad y la ficción.

Rupturas del tiempo narrativo: analépsis y prolépsis

También debemos destacar las rupturas constantes del tiempo narrativo mediante analépsis y prolépsis:

  • Analépsis: se interrumpe el orden lineal de los acontecimientos para volver sobre hechos ocurridos en un tiempo anterior.
  • Prolépsis: se altera el orden de exposición de los sucesos adelantando algunos que todavía no han ocurrido en la línea cronológica.

Explica en qué movimiento literario se inscribe la novela

Esta novela pertenece al realismo mágico. El realismo mágico es un movimiento de mediados del siglo XX que se define por una preocupación estilística y por el interés de mostrar lo irreal o extraño como algo cotidiano y común.

Características y procedencia

Se considera que la novela Doña Bárbara, de Rómulo Gallegos, fue una de las iniciadoras de esta corriente literaria. El realismo mágico surge como un intento de renovación literaria, muy vinculado a las revoluciones estéticas de las vanguardias europeas y norteamericanas. Procede del deseo de descubrir la singularidad americana mediante la síntesis de la realidad y la fantasía.

A esa realidad se unen sueños, hechos científicos con supersticiones populares, realidades materiales y elementos sobrenaturales. Así, la narrativa describe cosas imaginarias o sobrenaturales como si fueran reales, y cosas cotidianas como imaginarias o sobrenaturales.

Esto se debe, en parte, a que resulta duro aceptar la realidad de las dictaduras, que se reflejan en títulos como El señor presidente, El coronel no tiene quien le escriba, La ciudad y los perros, de Miguel Ángel Asturias, Gabriel García Márquez y Mario Vargas Llosa, respectivamente.

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