Ética y Ecología: El Desafío de la Preservación Planetaria
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Moral y Ecología: Un Compromiso con la Vida
El ecologismo es la causa que alienta y agrupa los esfuerzos de las personas comprometidas con la salvación de la vida y el mantenimiento de la biodiversidad en todo el planeta.
Los ecosistemas que los seres vivos necesitamos para nuestra supervivencia se encuentran gravemente amenazados y continúan siendo destruidos progresivamente. Nuestra codicia y nuestra incapacidad para controlar la natalidad hacen de la Tierra un lugar cada vez más inhóspito y peligroso. Sin embargo, antes de actuar, es necesario ser consciente de la magnitud y la gravedad del problema.
Formas de destrucción ambiental
Las principales amenazas que enfrenta nuestro entorno son:
- Destrucción de la capa de ozono.
- Uso irresponsable de pesticidas.
- Deforestación.
- Incendios forestales provocados por desaprensivos.
- Desecación de marismas y drenaje de zonas pantanosas.
- Perpetuación de la caza furtiva.
- Tráfico y comercialización de mascotas exóticas.
- Captura de aves canoras.
- Contaminación lumínica.
- La bomba demográfica.
La mayoría de estas formas de destrucción pueden considerarse crímenes contra la naturaleza y la humanidad. Somos egoístas y, a menudo, parece no importarnos la desaparición de nuestro mundo, viviendo en una realidad artificial hecha de plástico, acero y cristal, rodeados de coches y motocicletas. Lo que debemos intentar es preservar lo poco que nos queda y que resulta vital para nuestra salud física y mental.
Reflexiones sobre la espiritualidad y la naturaleza
Históricamente, diversas tradiciones religiosas han adorado a un Dios a través de textos antiguos, mientras, paradójicamente, la humanidad no ha dejado de masacrarse ni de exterminar a otros pueblos, razas y especies. Nuestros antepasados veneraban la naturaleza de múltiples formas, pero con el tiempo, muchos fueron tildados de "bárbaros" o "idólatras".
Tal vez por ello, inconscientemente, nos dedicamos a invertir el caudal de riqueza que nuestros semejantes necesitaban imperiosamente en modernizar, al ritmo de la ciencia ficción, nuestros arsenales galácticos, atómicos, biológicos y convencionales.
Hace mucho tiempo olvidamos que la naturaleza virgen nos ofrece incomparables templos, abiertos para todo el mundo, donde la paz puede ser encontrada: bosques, montañas, desiertos, marismas, islas, oasis y grutas.