Ética Empresarial: Claves para Relaciones Laborales y la Economía del Bien Común
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Ética de las Relaciones Laborales
El trabajo en la empresa implica las relaciones entre las distintas personas que conforman el conjunto, cada una desde su lugar en la organización. Estas relaciones se ven marcadas fundamentalmente por la jerarquía, la antigüedad y la personalidad de cada uno. Debemos partir siempre de que en el mundo de las relaciones personales está presente el conflicto.
La aparición de conflictos hace necesaria la presencia de los equipos de mediación a través de un diálogo constructivo que permita escuchar al otro correctamente.
Para evitar los conflictos hay que fomentar la inclusión de los miembros de la empresa, que cada uno la sienta como propia. Es un elemento positivo porque favorece un vínculo emocional.
Para favorecer este vínculo es muy importante el diálogo interno entre directivos y trabajadores, dirigido fundamentalmente al reconocimiento de sus tareas. Así, el trabajador no siente que lo que hace es algo sin importancia, sino que es vital para la empresa.
La satisfacción de los trabajadores favorece la creatividad, el interés y la propia iniciativa. Todo ello repercute de manera muy positiva en el progreso de la empresa.
La cultura del diálogo y el pacto es más rentable que la impositiva porque produce beneficios a nivel de organización y producción. Cuando los empleados están a gusto, participan con más facilidad y trabajan con más eficacia.
Al ambiente empresarial contribuye poderosamente la observancia estricta de los derechos humanos, la igualdad de trato y retributiva y el cumplimiento de las obligaciones derivadas del derecho laboral. Por eso es necesario fijar auditorías éticas en las empresas que mejoren la observancia de los principios éticos asumidos.
Economía del Bien Común
La ética aplicada a la empresa también se plantea modelos económicos alternativos que tengan una fundamentación ética. Una de esas propuestas es la «economía del bien común», de carácter humanista, diseñada por Christian Felber.
Principios
Honradez, responsabilidad, confianza, cooperación, solidaridad, compasión y sostenibilidad ambiental.
Propuestas Renovadoras
El Balance del Bien Común
El éxito económico no debe medirse por el beneficio financiero o el PIB. Las empresas deben medirlo según el «balance del bien común» y los trabajadores según el «producto del bien común».
Ventajas legales, fiscales y crediticias
En la medida que su balance sea positivo. Esto asegura que sus productos éticos serán siempre más competitivos.
Balance financiero
Sus excedentes se invertirán en proyectos con un beneficio social o ecológico. No servirán nunca para la especulación financiera, ni para dar comisiones a particulares o ayudas a partidos políticos. Las empresas que se comprometan en este sentido no pagarán el impuesto por sus beneficios.
Derecho a intervenir en la dirección de la empresa
De modo parcial por parte de los trabajadores.
Propiedad pública
De los ámbitos correspondientes a educación, sanidad, acción social, movilidad, energía y comunicaciones. Intervendrán en su dirección los empleados y los ciudadanos.
Banca democrática
No controlada por el gobierno o los accionistas privados, sino por los ciudadanos. Sus beneficios irán destinados al bien común. Sus productos: depósitos de ahorro garantizados (no se especulará con ellos), sin pagos de comisiones en cuentas, créditos a bajo interés y créditos de riesgo para aquellos que tengan un interés social o ecológico.
Los principios ecológicos
Orientarán el trato dispensado a la naturaleza y nunca podrá ser de propiedad privada.