Ética y Fundamentos de la Comunidad Política: Racionalidad, Libertad y Bien Común
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La Dimensión Ética de la Política
La política, entendida como la vida y la comunidad política, posee intrínsecamente una dimensión ética. El ordenamiento y el buen gobierno de la sociedad presuponen la existencia y la aplicación de valores morales.
En sentido estricto, se entiende por política la acción humana organizada que tiene como fin la atención a los intereses colectivos de la sociedad. Esto implica la creación de los órganos necesarios y la formulación de las leyes adecuadas para su funcionamiento.
Fundamento y Fin de la Comunidad Política
La persona humana constituye el fundamento y el fin último de la comunidad política. Esto se debe a dos razones principales:
- La persona humana posee racionalidad, es libre y responsable de sus decisiones. Es capaz de perseguir proyectos que den sentido a su vida y está abierta a lo trascendente, es decir, es capaz de concebir a Dios.
- La comunidad política emana de la naturaleza social inherente a la persona humana.
De este principio fundamental se derivan varias consecuencias importantes:
- La comunidad política existe para posibilitar el crecimiento más pleno de cada uno de sus miembros, un fin que sería inalcanzable de otra manera.
- La comunidad política encuentra su auténtica dimensión en la referencia al pueblo.
- Es esencial tutelar y promover los derechos humanos.
- La convivencia social es un pilar fundamental.
El Fundamento de la Autoridad Política
La autoridad política es una necesidad derivada de la dimensión social del ser humano y es indispensable para la organización adecuada de la convivencia civil y el logro del bien común. Su función principal es coordinar y dirigir la convivencia social hacia dicho bien común y el crecimiento humano integral de las personas.
La autoridad política debe:
- Garantizar una vida ordenada y recta en la comunidad.
- Actuar sin suplantar la libre actividad de las personas y los grupos.
- Respetar y tutelar la independencia de las personas y los grupos.
El pueblo es el sujeto último de la autoridad política; es el titular de la soberanía.
La Autoridad como Fuerza Moral y el Derecho a la Objeción de Conciencia
La autoridad debe guiarse por la ley moral. Esto implica reconocer, respetar y promover los valores humanos y morales esenciales. Estos valores son innatos, es decir, derivan de la verdad misma del ser humano y tutelan la dignidad de la persona. Ninguna mayoría ni ningún Estado tienen la potestad de crearlos, modificarlos o destruirlos.