Ética del Placer y la Utilidad: Del Hedonismo Epicúreo al Utilitarismo Moderno

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El Hedonismo Epicúreo: El Bien como Placer

La identificación del bien y de la felicidad con el placer está representada por la escuela helenística fundada por Epicuro. La finalidad de la vida es la tranquilidad, pues se entiende el placer como ausencia de dolor. La felicidad se alcanza cuando se llega a la autarquía y, a través de ella, a la ataraxia.

La filosofía ayuda a la comprensión del ser humano y de su libertad. Epicuro critica a los dioses como creadores de angustia y obstáculos de los impulsos humanos. Los dioses son tan perfectos que quedan muy alejados del imperfecto mundo humano; los dioses existen, pero son indiferentes al destino humano. Epicuro niega toda posición determinista basada en la creencia o en el destino.

El otro gran temor que las personas deben vencer para vivir con tranquilidad y paz es el miedo a la muerte. Epicuro argumenta que, mientras una persona vive, no le llega nunca la sensación de la muerte y que, cuando ya está muerta, no tiene ningún tipo de sensación; por tanto, la muerte, en realidad, no afecta nunca.

El bien al que aspira el sabio es el placer equivalente a la salud y al equilibrio del cuerpo, acompañado del ejercicio de la filosofía para dar fortaleza al alma.

Utilitarismo: El Bien como Utilidad

El utilitarismo es la teoría filosófica que define lo bueno y valioso como útil. Es, al mismo tiempo, una elaboración teórica y una práctica política; es un movimiento que aparece en Gran Bretaña a finales del siglo XVIII y se desarrolla durante el siglo XIX.

Las dos primeras premisas de esta corriente filosófica son:

  • El ser humano busca la felicidad.
  • El ser humano procura evitar el dolor por todos los medios.

La Revolución Industrial impulsó la idea de que la felicidad es igual al bienestar.

El Principio de Interés en Bentham

Jeremy Bentham fue el primer pensador que señaló el principio de interés como primera regla ética. El ser humano siempre obedece a sus propios intereses, que se resumen en buscar el placer y evitar el dolor. Debido a que el interés personal puede chocar con el interés de los otros, es necesario que se regule por el conjunto de la sociedad. Se intenta asegurar la felicidad al mayor número posible de individuos.

La Evolución de Stuart Mill

John Stuart Mill no solo da importancia al aspecto cuantitativo de los placeres, sino, sobre todo, al aspecto cualitativo, ya que algunos placeres son más valorados y deseados que otros. Este pensador supera el utilitarismo anterior al introducir esta distinción fundamental.

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