Ética y Política: Virtud, Felicidad y la Naturaleza Social del Hombre

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Fundamentos de las Acciones Humanas

Las acciones humanas están determinadas por tres aspectos fundamentales: la voluntad, la deliberación y la decisión. Cuando la voluntad se tuerce porque nos guiamos por pasiones e impulsos, resulta difícil deliberar correctamente y decidir qué acciones son moralmente buenas.

La Corrección de la Conducta y la Ley

Para poder corregir esas conductas no basta con cultivar el conocimiento, pues pocos son los capaces de llegar a la bondad a través del intelecto. La mayoría necesita correctivos y, en el ámbito social, leyes. Los hombres, en su mayoría, no han nacido para obedecer al honor, sino al temor, ni está en su condición apartarse del mal, viviendo como viven por la pasión y persiguiendo los placeres acomodados en su naturaleza.

La Práctica de la Virtud y los Tipos de Felicidad

Por tanto, hay que tener un entendimiento recto, libre de vicios, para saber cómo conducirse hacia el bien; pero antes es necesario practicar la virtud, aunque sea como ámbito de comportamiento. Si se consiguen conquistar las virtudes éticas o corporales, se puede obtener una felicidad secundaria, siempre que a esto se le añada la posesión y disfrute moderado de ciertos bienes exteriores (casa, abrigo, alimento).

La Felicidad Perfecta y la Vida Contemplativa

Sin embargo, la felicidad primera o perfecta se consigue únicamente a través de la vida contemplativa, es decir, con el intelecto. También se nos dice que Dios o los dioses atraen hacia sí a los hombres para que estos accedan a ese estado de perfección de la felicidad primera. Las virtudes intelectuales son las que tienen el mando o dirección del cuerpo; entre estas destaca la prudencia como la virtud suprema.

La Dimensión Social y Política del Hombre

La sociedad (o política) tiene una proyección social, pues la sociedad es la única que puede ayudar al hombre a desarrollar plenamente su naturaleza. De hecho, la sociedad es anterior a la persona, porque es la que, en cierto modo, permite que el hombre se humanice. Por eso se dice que el hombre es un ser social y que solo las bestias y los dioses viven al margen de la sociedad.

Sistemas de Gobierno y el Bien Común

Se menciona que, aunque la monarquía parece el sistema de gobierno mejor, lo verdaderamente importante es en qué estado se encuentra esa sociedad, porque lo mejor es atinar con las medidas adecuadas para cada situación. Aunque la monarquía podría ser un buen sistema, requeriría un sentido alto de la justicia y la búsqueda del bien común por parte del monarca, pero muchas veces se convierte en tiranía.

Por eso se plantea que quizá tendría más ventajas la aristocracia, aunque también puede transformarse en oligocracia. Por último, la democracia requiere un alto nivel educativo en el pueblo, porque, de lo contrario, puede degenerar en demagogia.

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