Ética tomista y ontología aristotélica: ley natural, hilemorfismo y tipos de cambio
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Ética tomista: la ley natural
La ética tomista es teleológica; se basa en la consideración de los fines a cuyo cumplimiento tiende la naturaleza humana. El hombre aspira a la felicidad, y la verdadera felicidad del hombre se halla en la unión o visión beatífica de Dios. Este fin se logra mediante la ley natural (ley moral), que es la que regula la conducta humana.
El precepto primordial de la ley moral es la obligación de perseguir el bien y rechazar el mal. Los demás preceptos de la ley natural se basan en este primero y son correlativos a las tres tendencias orientadas a un fin:
- Tendencia a preservar la propia existencia: el ser humano tiende a preservar su vida y a evitar los obstáculos para su conservación.
- Tendencia a procrear: el ser humano tiende a la procreación, lo cual impone determinadas normas morales.
- Tendencia a conocer la verdad y a vivir en sociedad: el ser humano tiende a buscar la verdad y a vivir en comunidad; de ello surgen obligaciones morales relacionadas con buscar la verdad, evitar la ignorancia y respetar las exigencias de la justicia.
Ontología aristotélica: hilemorfismo
La realidad (ontología): es la ciencia que estudia el ser en cuanto ser, es decir, todo lo que hay o existe.
Modos del ser o categorías — accidentes
Para Aristóteles, la realidad puede tipificarse mediante la oposición entre un ser en sí y por sí (sujeto) y lo que se dice del ser en sí (predicado). Para Aristóteles existe un único mundo formado por objetos individuales llamados sustancias (designación de los individuos y de las cosas singulares existentes). Se distinguen dos tipos de sustancias.
Sustancia primera
La sustancia primera (el ser en sí y por sí) es siempre sujeto o sustrato de toda atribución; es lo que existe independientemente y en sí mismo.
Sustancia segunda
La sustancia segunda es lo que se dice del ser en sí: son los predicados, las categorías o modos del ser. No existen de manera independiente, ya que dependen de la sustancia primera. Entre estos predicados, uno expresa la esencia del ser en sí y los demás son las propiedades no esenciales (los accidentes).
Hilemorfismo
El hilemorfismo es la teoría según la cual todo ser real se compone de materia y forma. La forma es lo universal y la materia es lo que hace que algo sea particular, reduciéndolo a un ser concreto. Cada sustancia primera está compuesta por un sujeto (o sustrato, sinónimo de materia) y por la forma: la materia es aquello de lo que está hecha la sustancia y la forma es la esencia de la sustancia (es su naturaleza, lo que hace que la materia indeterminada se convierta precisamente en esa sustancia y no en cualquier otra).
Para Aristóteles, todos los seres naturales son finalistas y cambian o dejan de hacerlo siguiendo un principio interno que rige esos cambios hacia un fin (meta). Es decir, este principio interno les ayuda a alcanzar una «perfección» —entendida como la adquisición de su estructura y organización propia—. Como resultado de esto se da el compuesto entre sujeto-sustrato y forma.
Cambio natural y cambio artificial
Cambio natural: ejemplo de una encina: su crecimiento está determinado por algo interno a ella, su naturaleza (materia: su naturaleza; forma: lo que hace que sea una encina, su esencia).
Cambio artificial: ejemplo de una mesa: su forma o constitución puede ser cambiada por un agente exterior a ella (materia: madera; forma: lo que hace que sea una mesa, su forma o esencia).