Evolución y Características del Casco Antiguo: De la Ciudad Preindustrial a la Modernidad
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El Casco Antiguo: Origen y Concepto de la Ciudad Preindustrial
El casco antiguo comprende la parte urbanizada desde el origen de la ciudad hasta el inicio de la industrialización. Corresponde a la ciudad preindustrial. Muchos de estos núcleos han sido declarados Conjunto Histórico-Artístico y otros son Patrimonio de la Humanidad por la UNESCO.
Características Comunes de los Centros Históricos
Los cascos antiguos de las ciudades conservan la herencia preindustrial. Aunque las ciudades eran muy variadas, solían presentar algunas características comunes:
- Murallas: Casi todas las ciudades estaban rodeadas de murallas con una finalidad defensiva.
- Plano: El plano solía ser irregular, con calles estrechas y tortuosas.
- Trama urbana: Se caracterizaba por ser una trama cerrada.
- Edificación: La edificación predominante eran casas unifamiliares de baja altura.
- Usos del suelo: Los usos del suelo eran diversos.
Estas características varían según las aportaciones realizadas por las diferentes sociedades a lo largo de la historia.
Aportaciones Históricas a la Morfología Urbana
La Ciudad Romana
La ciudad romana solía presentar un plano regular, derivado del campamento militar. Contaba con calles en damero y dos vías principales: de Norte a Sur (cardo) y de Este a Oeste (decumano).
La Ciudad Musulmana
La ciudad musulmana tenía un núcleo principal amurallado, la medina; fuera de ella se encontraban los arrabales o barrios de trabajadores. Su plano era irregular, con calles estrechas, tortuosas y, frecuentemente, sin salida.
La Ciudad Cristiana
La ciudad cristiana también era amurallada. Su centro solía ser un castillo o una iglesia. Las casas tenían el taller-comercio en la planta baja y, encima, la vivienda del maestro y una buhardilla para los aprendices.
Evolución desde la Edad Moderna hasta la Época Industrial
En la Edad Moderna, se mejoraron las infraestructuras de abastecimiento e higiene, y se construyeron edificios religiosos y civiles de gran importancia.
En la época industrial, el plano experimentó reformas interiores y políticas de renovación que afectaron a los sectores más valorados. Las reformas interiores del siglo XIX y del primer tercio del siglo XX incluyeron la rectificación y alineamiento de calles, así como la apertura de nuevas calles y plazas.
Las políticas de renovación de la década de 1960 se propusieron sacar mayor rentabilidad al suelo urbano. La trama del casco antiguo se densificó en la época industrial para aprovechar el espacio al máximo. La edificación sufrió cambios profundos y los usos del suelo del casco antiguo experimentaron una progresiva terciarización y segregación.