Evolución de la Danza Moderna y el Legado Musical en Iberoamérica
Danza Moderna y Contemporánea
Desde finales del siglo XIX, Rusia se convirtió en el principal motor de la danza europea. El empresario Diághilev hizo colaborar entre sí a los artistas más importantes del momento, como Manuel de Falla, Picasso y otros, en la puesta en escena de los espectáculos. Además, en Rusia destacaban los grandes bailarines Nijinsky y Anna Pavlova.
A partir de 1920 se desarrolla la danza contemporánea, que tiene las siguientes características:
- Exploración de nuevos movimientos por parte de los bailarines.
- Argumentos más realistas y comprometidos.
- Protagonismo por igual de bailarines femeninos y masculinos, y mayor importancia del trabajo en grupo.
- Mezcla de estilos.
Origen de la Música en América
Cuando llegaron los europeos, el continente americano estaba habitado por pueblos indígenas que tenían una cultura y una música propias. Actualmente, todavía existen comunidades que conservan cantos y danzas heredados de sus antepasados. El contacto de los indígenas con los europeos facilitó una mezcla cultural donde se intercambiaron música e instrumentos.
Además, con la colonización de América se inició el comercio de esclavos africanos y con ellos llegaron también los instrumentos y los cantos de África. Por lo tanto, Iberoamérica tiene su origen en esta triple influencia, siendo España el país que más influyó a causa de la extensión de sus territorios.
Música Colonial
Desde el siglo XV hasta el XIX, los países iberoamericanos fueron colonias pertenecientes a diversos países europeos. En estos territorios hubo dos vertientes principales:
Música profana
Sabemos que había fiestas en los palacios con música y también se representaban óperas. En el siglo XVIII se estrenó en Lima la primera ópera americana, titulada La púrpura de la rosa, compuesta por Tomás de Torrejón y Velasco.
Música religiosa
Se desarrolló en los conventos y catedrales, que contaban con músicos que cantaban y tocaban instrumentos en las procesiones. Los primeros compositores americanos fueron maestros de capilla en las catedrales de ciudades como México, La Habana o Caracas.