La Evolución de la Diplomacia y el Ejército en la Transición de la Edad Media a la Edad Moderna
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La Diplomacia y el Ejército en la Transición de la Edad Media a la Edad Moderna
La Diplomacia
Durante la Edad Media, no existía una verdadera diplomacia tal como la conocemos actualmente. Todavía estábamos ante realidades estatales que no se habían desarrollado; en la época medieval no existían estructuras homogéneas ni sistemas de complejidad bien desarrollados.
El Surgimiento de las Relaciones Internacionales Modernas
Los cambios políticos que se producen a finales del siglo XV, donde se empiezan a configurar las monarquías modernas, conllevan un incremento de las relaciones internacionales. Esto se debe a varias necesidades de las grandes monarquías:
- Alianzas.
- Treguas.
- Pactos.
El concepto de embajador era muy diferente al actual. Las grandes monarquías tenían litigios entre sí, y los principales conflictos en Europa eran de carácter dinástico y territorial, lo que hacía necesarios los pactos entre estados. Sin embargo, no existía un derecho internacional ni un sistema de relaciones internacionales regularizado. Así pues, un pacto político fundamental entre dos países o casas dinásticas eran los contratos y alianzas de matrimonio, que servían, además, como una estrategia económica para las familias.
Tuvimos que esperar hasta la Paz de Westfalia (1648) para tener un ejemplo de contrato internacional con nuevas reglas en el juego. Antes de esto, el sistema estaba en pañales.
El Precedente de Venecia
La excepción a este sistema incipiente fue Venecia. Allí se desarrolló la diplomacia, siendo sus ciudadanos los grandes artífices de esta práctica. Fueron los primeros en desplegar alianzas ya en la Edad Media, y allí surgieron los primeros embajadores permanentes. Su economía, como potencia marítima, necesitaba un sistema de relaciones diplomáticas muy activo, convirtiéndolos en los verdaderos creadores del oficio de diplomático.
Configuración del Oficio Diplomático
El concepto e idea que tenemos de diplomacia es abstracto y se fue configurando a lo largo de la Edad Moderna y Contemporánea. Fue un proceso muy lento que se consolidó a mediados del siglo XVIII. No todos los estados tenían la capacidad de mantener embajadores en todas las cortes europeas. Los estados que sí contaban con embajadores permanentes incluían: Venecia, Francia, Inglaterra, las Provincias Hispánicas y los Estados Pontificios.
Además de sus funciones de negociación, estos embajadores se dedicaban a espiar, es decir, eran informadores.
El Ejército
El ejército fue un instrumento fundamental. En gran medida, la política internacional estaba mediada por los conflictos armados. La mayoría de las guerras eran por carácter dinástico y por los territorios. La existencia de la guerra era lógica dentro del sistema político, ya que los príncipes tenían ambiciones territoriales.
Transformación de las Fuerzas Armadas
Los ejércitos de esta época eran distintos a los medievales. Los señores estaban al servicio del monarca, hasta el punto de que en la época de los Reyes Católicos se contaba con el apoyo de las tropas nobiliarias. Estos ejércitos experimentaron un claro incremento, llegando a movilizar hasta 100.000 soldados.
Del Feudalismo al Profesionalismo
En los ejércitos medievales, el peso recaía en la caballería pesada, que era el símbolo de la nobleza y del poder. Esa caballería pesada fue sustituida progresivamente por la infantería.
Así, los ejércitos medievales fueron sustituidos por ejércitos profesionales. Este cambio supuso:
- El control o monopolio de la violencia legitimada.
- El paso de los estados feudales a los estados modernos.
- La capacidad de movilizar grandes contingentes cuando era necesario.
Vemos el paso de la caballería pesada a la ligera, así como las innovaciones técnicas y una mejor organización del ejército.