La Evolución Dramática de Buero Vallejo: Épocas, Temas y Simbolismo Teatral
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Estos diversos planos (existencial, social y moral) se entrecruzan en su teatro, aunque el enfoque social se hace más patente con el tiempo.
Trayectoria Dramática de Antonio Buero Vallejo
Primera Época (Hasta 1957): El Enfoque Existencial
La primera época, que iría hasta 1957, está dominada por el enfoque existencial. Desde el punto de vista técnico, las obras se ajustan a una estética realista y a lo que el autor llamó «construcción cerrada» (espacio escénico tradicional, progresión clásica de la acción, etc.).
Las dos primeras obras son fundamentales:
- Historia de una escalera (1949): Obra importante del teatro de la posguerra. Es el drama de la frustración y de los sueños rotos, en el que se denuncian las condiciones de vida de algunos grupos sociales. Buero nos presenta, a través de las vidas de los vecinos de una casa de Madrid, el inmovilismo social y la imposibilidad de algunas personas para mejorar su situación.
- En la ardiente oscuridad (1950): Representa el enfrentamiento de unos personajes ciegos con una realidad de la que no pueden escapar. Es una tragedia compleja que se desarrolla en un colegio de ciegos. La ceguera es un símbolo de las limitaciones humanas.
La Transición al Elemento Social
La transición hacia un predominio del elemento social estará representada por obras como Hoy es fiesta (1956), que desarrolla el tema de la esperanza y la capacidad del perdón.
Segunda Época (1958-1970): Predominio Social y Drama Histórico
Esta época abarcaría obras que van de 1958 a 1970. El predominio del enfoque social no supone un descenso en la atención por el individuo concreto o por las facetas morales. Pero ahora se insiste más en las relaciones entre el individuo y su entorno, y se hace hincapié en las raíces y consecuencias sociales de los actos. Todo ello dentro de los límites de la censura.
El Simbolismo y la Reflexión Histórica
El simbolismo aparece en obras como El concierto de San Ovidio (1962), en la que el autor, a través de la historia de una orquesta de ciegos, reflexiona sobre la lucha del hombre por su libertad.
A la reflexión histórica y a la necesidad de sortear tales límites se debe en parte que Buero cultivara en esta época cierto tipo de drama histórico:
- Un soñador para un pueblo (1958): Sobre Esquilache, ministro de Carlos III.
- Las Meninas (1960): Sobre Velázquez.
- El sueño de la razón (1970): Sobre Goya.
- La detonación: (Incluida en la serie de dramas históricos).
Estos dramas desplazan al espectador al pasado para conectar racional y emocionalmente con su presente.