Evolución y Estilos de los Géneros Operísticos en el Siglo XIX
1. Géneros Operísticos en el Siglo XIX
La ópera, nacida en el Barroco, sigue vigente en el siglo XIX. Aunque el Romanticismo (que ocupa buena parte del siglo XIX) prefiere una mayor subjetividad en la música instrumental, no descuida los géneros vocales, como el lied y la ópera.
En la ópera existe preferencia por lo fantástico, la libertad formal, el individualismo, el espíritu nacionalista y el gusto extremista por lo grande y por lo pequeño.
1. Grand Opéra
Representa lo "grande". Su principal impulsor fue Meyerbeer. Presenta los siguientes rasgos:
- Temas: heroicos o mitológicos.
- Abundancia de personajes.
- Orquestas inmensas.
- Escenografía detallista, vestuarios suntuosos y efectos escénicos espectaculares.
- Fluidez de la música (usa recitativo acompañado por orquesta).
- Suele dividirse en cuatro o cinco actos e incluye al menos un ballet.
Nace a mediados del siglo XIX en Francia y cayó en desuso tras varias décadas debido a sus altos costes, que la hacían poco rentable.
Su principal representante es Giacomo Meyerbeer, compositor alemán de gran éxito en Francia y toda Europa, con óperas como Los Hugonotes, El Profeta, Robert le Diable o La Africana.
2. Ópera bufa
Nacida en Nápoles a comienzos del siglo XVIII, se extiende al resto de Europa. Sus temas son menos trascendentales y sus personajes más populares. Busca un acercamiento de esta forma musical al pueblo llano. Destacan obras como Las bodas de Fígaro de Mozart (en el siglo XVIII) o El barbero de Sevilla de Rossini (siglo XIX).
3. Opereta
Tipo de teatro musical, animado y satírico, que cuenta con una trama argumental inverosímil y disparatada. Consta de diálogos hablados entre los que se intercalan canciones, llamadas couplets en Francia, y bailes como el rigodón o el cancán. Es un espectáculo escénico con sucesión y alternancia de partes musicales, habladas y bailadas.
Se desarrolló en pequeños teatros como el de Los Bufos Parisinos, inaugurado en 1855. Su máximo exponente fue Jacques Offenbach, compositor de Orfeo en los infiernos y La bella Helena. Una excepción dentro de sus temáticas, habitualmente cómicas, es la ópera de argumento serio Los cuentos de Hoffmann.
Las operetas vienesas presentan un argumento más serio y sentimental que las francesas. Las distingue el empleo del vals, un elemento musical de esencial importancia. Destaca Johann Strauss (hijo) con El Murciélago.
A principios del siglo XIX continúa la tradición operística dieciochesca, con la distinción entre ópera seria y ópera bufa, y existe una pervivencia de la tradición del Bel Canto.
2. La Ópera Italiana
Durante los siglos XVIII y XIX, destaca Gioachino Rossini (1792-1868), quien representa la culminación de la ópera napolitana del siglo XVIII y comienza una nueva época. Compone 32 óperas, entre ellas la ópera seria Tancredi. También cultiva la Grand Opéra con Guillermo Tell.
En Rossini destacan las oberturas animadas y vibrantes, con solos de instrumentos de viento-madera, la combinación de un flujo melódico inagotable con ritmos punzantes y una melodía intensa, espontánea y popular, concebida para deleitar y conmover. Rossini escribió El barbero de Sevilla con tan solo 24 años. Fue un auténtico fenómeno de masas en el siglo XIX.
Otros Autores Clave
- Donizetti (1797-1848): con óperas serias como Lucia de Lammermoor y L'elisir d'amore, y óperas bufas como Don Pasquale. Poseía, al igual que Rossini, un gran instinto melódico.
- Bellini (1801-1835): más influido por el Romanticismo en sus temas y en la pasión que infunde en su música. Sus 10 óperas pertenecen al género serio, destacando Norma.
Giuseppe Verdi
Verdi (1813-1901) considera la ópera como un modo de contar el drama humano y por ello reclama en sus libretos situaciones emocionales y violentas. Sus temas son de interés para el pueblo italiano, muy vinculados al llamado Risorgimento (unificación de la nación italiana). Sus dramas se cuentan a través de una melodía vocal directa y sencilla, y enriquece la orquesta tanto en color como en textura y armonía.
Etapas de la obra de Verdi
- Primer periodo (patriótico): por su compromiso con la libertad del pueblo italiano, dominado entonces por Austria. Su primera ópera importante es Nabucco (1842), cuyo «Coro de los esclavos» se convirtió en el himno del Risorgimento italiano. Influido por Rossini, Verdi compuso posteriormente obras maestras como Rigoletto (1851), La traviata (1853) y Il trovatore (1853).