Evolución de las Fuentes de Energía y su Impacto en la Industria Española

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Clasificación de las Fuentes de Energía en la Industria

Las fuentes de energía se pueden clasificar en:

  • Renovables o inagotables: No desaparecen y pueden usarse de forma indefinida (eólica, solar, etc.).
  • No renovables: Se agotan al usarse para generar energía y son finitas, ya que contamos con unos recursos limitados que se van agotando (petróleo, carbón, etc.).

Tipos de Energía según su Obtención

Se distinguen dos tipos de energías:

  • Energía Primaria: Tal y como se encuentran en la naturaleza (carbón, petróleo) y que no se pueden usar directamente, pues necesitan una transformación.
  • Energía Secundaria: Es la obtenida por la transformación de las fuentes de energía primarias en calor, luz, entre otros.

La necesidad de la energía ha adquirido una gran importancia en las sociedades a partir de la Revolución Industrial, ya que las fábricas y los transportes necesitan de esa energía para funcionar.

La Evolución de la Energía en España

1. Etapa Preindustrial

Antes de la Revolución Industrial se usaba la energía animada, la eólica y la producida por el agua. Sin embargo, el único combustible era la madera, lo que produjo una notable deforestación.

2. La Energía en la Primera Revolución Industrial

El inicio de la industria se caracterizó por la introducción del carbón y la energía hidráulica. La energía generada por las máquinas de vapor se aplicó al transporte y la navegación. El incremento del uso del carbón hizo que se evidenciara que España contaba con poco recurso y de mala calidad, lo que supuso un obstáculo. El carbón de calidad era de importación y provenía, sobre todo, de Inglaterra.

3. La Energía en la Segunda Revolución Industrial

Este periodo fue característico por el uso de la energía nuclear y el petróleo. Se inició la industria petroquímica y, desde 1960, se impuso un enorme consumo de petróleo ya que era barato y abundante. El aumento del consumo de energía indicaba el progreso y el aumento de la producción industrial.

Después de la Segunda Guerra Mundial, se empezó a usar la energía nuclear para producir electricidad. El consumo energético alcanzó su mayor auge en 1960 como consecuencia de la aceleración del desarrollo tanto urbano como industrial.

En 1973, aumentó el precio del petróleo y se produjo una crisis que puso en evidencia la dependencia de las economías occidentales, España entre ellas, y supuso el abandono del modelo energético fordista. Los países más desarrollados se plantearon encontrar fuentes de energía alternativas (energías de reemplazo, renovables) y aplicar políticas de ahorro, iniciando así la era de la eficiencia energética.

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