Evolución histórica del español: de las lenguas prerromanas a la modernidad
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Evolución histórica del español: etapas de formación
Primeros momentos: el sustrato prerromano
Hasta el siglo II, la península estaba habitada por pueblos con organizaciones sociales, culturales y lenguas propias. Las lenguas más extendidas eran las célticas, las íberas y el vasco. Con la romanización, el latín se fue imponiendo como lengua peninsular. La existencia en español de ciertos sufijos se debe a las lenguas prerromanas, que funcionan como sustrato.
Debido al paso de los pueblos germánicos y los árabes, quedan muestras en el nivel léxico. Términos relacionados con la guerra, la agricultura, la jardinería y la ciudad pertenecen a campos léxicos muy específicos.
Situación lingüística de los reinos peninsulares en la Edad Media
Los siglos IX-XI
En el siglo XI, las lenguas romances de la península (mozárabe, castellano, catalán, gallego, astur-leonés y navarro-aragonés) compartían características comunes: cambiaban sonidos y adoptaban muchos vocablos. En el siglo X aparecen los primeros textos escritos en romance, documentos en latín que intercalan palabras en lengua romance. Las primeras muestras literarias son las jarchas mozárabes.
El castellano en los siglos XII-XV
El castellano fue el idioma romance de mayor expansión, ocupando parte de Cantabria, Burgos y La Rioja. Presentaba vacilaciones y dialectos muy diversos. La Escuela de Traductores contribuyó en el siglo XIII a la fijación del idioma, que presentaba distintas variantes en los niveles fónico, morfosintáctico y léxico.
Situación lingüística en el Renacimiento y el Barroco
El español de los siglos XVI y XVII
A finales del siglo XV se había consolidado la expansión del castellano en la península. La colonización y la conquista de América permitieron su expansión atlántica en un largo proceso que se prolongó durante los siglos XVI y XVII. El español se utilizó para las relaciones políticas y culturales. En los Siglos de Oro se produjeron simplificaciones y cambios en los sistemas fonológicos y morfosintácticos, mientras que el sistema léxico se incrementó con la introducción de cultismos del latín y el griego, además de préstamos de lenguas americanas.
El español moderno: siglos XVIII y XIX
Los siglos XVIII y XIX se caracterizaron por la búsqueda de la norma y el gran desarrollo de los estudios lingüísticos. La Ilustración se preocupó por fijar una norma lingüística común para el idioma; para ello, se fundó la Real Academia Española. La Academia siguió un criterio fonológico: trató de reflejar la pronunciación real y asegurar que la grafía representara un único fonema.