Evolución histórica de los tiempos verbales y participios en español

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Evolución del condicional simple

El condicional simple era un tiempo inexistente en latín; por lo tanto, se puede decir que estamos ante un proceso de gramaticalización. Por analogía con el futuro, se utiliza la estructura de infinitivo + imperfecto del verbo haber, que al emplearse como auxiliar presenta la forma reducida -ía.

El uso del imperfecto se debe a que, en los primeros tiempos, aún se mantenía la diferencia aspectual en el verbo. Por tanto, el hecho de que una acción no hubiera acabado estaría próximo a la información que se quería expresar mediante el nuevo tiempo condicional. De esta forma, la combinación AMARE + HABEBAM nos da AMARÍA.

Durante la Edad Media, debido al uso de las formas del imperfecto, este tiempo podía estar representado mediante la desinencia -ie. En cuanto a su comportamiento sintáctico durante ese periodo, era el mismo que el del futuro, manteniendo el infinitivo separado de la desinencia.

Tiempos compuestos en la lengua romance

En cuanto a los tiempos compuestos, todos son nuevos en romance, en el sentido de que se forman mediante un sistema analítico frente al sintético que usaba el latín. En estos tiempos, la novedad frente a la conjugación latina se genera por el nacimiento del pretérito anterior (inexistente en latín) y, ante la pérdida de las formas sintéticas, algunas de ellas son reutilizadas para la creación de los tiempos de subjuntivo.

AMAVERAM, que era un pretérito pluscuamperfecto, al dejar de usarse para ese tiempo, sufre un proceso de desgramaticalización, pero se vuelve a regramaticalizar, ya que su resultado, amara, se utilizará para el pretérito imperfecto del subjuntivo. De ahí que alternen en nuestra conjugación AMAVERAM con AMAVISSEM.

También en subjuntivo nace un tiempo nuevo: el futuro del subjuntivo, procedente de AMAVERIM, que en la actualidad es un arcaísmo utilizado solo en registros de ámbito jurídico y legal.

Clasificación de los participios

En español, nos podemos encontrar con participios rizotónicos, lo que equivale a un participio fuerte. Este término nace de la etimología griega: rizotónico quiere decir que el acento recae en la raíz, es decir, en el lexema (ejemplo: freído - frito).

  • Participios fuertes (rizotónicos): El acento recae en el lexema (ejemplo: frito).
  • Participios débiles: El acento recae en la desinencia (ejemplo: freído).

Cuando se produce su alternancia, estamos ante un caso de participios creados por analogía, ya que el original sería el participio fuerte.

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