Evolución del Libro en el Siglo XIX: Revolución Industrial y Democratización
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El libro en el siglo XIX: Transformación y democratización
El siglo XIX, con la caída del Antiguo Régimen, supuso un cambio radical de la sociedad europea que influyó en el libro, tanto en lo que se refiere a su producción como a su contenido y comercialización. El libro deja de ser un objeto destinado a una minoría culta y poderosa y aspira a lograr la difusión entre sectores más amplios.
Para ello, fue necesaria la búsqueda del continuo abaratamiento del precio mediante el aumento de las tiradas y la mejora productiva, gracias al empleo de nuevos procedimientos técnicos. En 1719, Réaumur propuso usar pulpa de madera para hacer papel, pero su uso se retrasó hasta 1843, cuando Keller fabricó el primer papel con este material.
La mecanización de la fabricación de papel
La máquina para la fabricación de papel continuo fue inventada por Louis Nicolas Robert en 1798. Mediante un sistema de tamices continuos en movimiento, se fabricaba una larga tira de papel que se enrollaba formando una bobina de la que salían y después se cortaba el trozo deseado. La producción de papel se decuplicó tras esta invención.
John Dickinson fabricó en 1809 la primera máquina comercial, aunque la automatización de esta con resultados más satisfactorios surgió cinco años después por Andreas Bauer y Friedrich Koenig. Solo precisaba dos hombres: uno para introducir la hoja en blanco y otro para retirar la impresa.
La prensa cilíndrica y la rotativa
La prensa cilíndrica o rotativa fue creada en 1872. Utilizaba un sistema de bobinas de papel continuo y composición en forma de cilindro, con movimiento continuo y veloz. Asimismo, se descubre la materia más adecuada para el molde de cilindro: el cartón. Tenía una gran ventaja al ser flexible y adaptarse a la forma curva.
El nuevo modelo del negocio editorial
La producción del libro se vio afectada por una mayor demanda de la población, que pedía un abaratamiento del producto y nuevos contenidos. El impreso pasa a ser un producto de consumo corriente, por lo que se crea una política de economía editorial basada en los siguientes pilares:
- Bajar el precio y aumentar la tirada: Estrategia conseguida gracias a la mecanización e industrialización del trabajo.
- Especialización: Talleres separados y aumento de la burocracia y de la financiación.
- División del trabajo: Se separan definitivamente las tareas de Editor, impresor y librero.