Evolución Literaria de la Generación del 14: Del Ensayo a la Poesía Pura
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El Ensayo Novecentista y la Influencia de Ortega y Gasset
En primer lugar, en el ensayo destacan autores como Eugenio d'Ors, Gregorio Marañón y, sobre todo, José Ortega y Gasset, inspirador del grupo y fundador de la Revista de Occidente, que acogía las aportaciones artísticas y filosóficas más renovadoras. Escribió ensayos de tema filosófico, pero su influencia cultural se debe a los que tratan sobre España (denunciando el aislamiento del país), como La España invertebrada, y acerca de la estética, con obras como La deshumanización del arte, tomada por muchos como referencia estética.
La Narrativa Intelectual: Gabriel Miró y Pérez de Ayala
En narrativa, destacan dos autores principales:
- Gabriel Miró: quien empezó escribiendo narraciones modernistas y evolucionó hacia una novela que reducía al mínimo la acción y se demoraba en la descripción de sensaciones y ambientes, como se aprecia en El obispo leproso.
- Ramón Pérez de Ayala: que empezó con novelas al estilo del 98 y tendió después a una narrativa intelectual donde apenas hay acción y se trataban temas variados, como en Troteras y danzaderas.
La Poesía Pura y la Evolución de Juan Ramón Jiménez
Finalmente, en poesía se rechaza lo romántico y sentimental, aspirando a una perfección que sea fruto de la inteligencia. Esta labor culmina en la poesía pura o “época intelectual” de Juan Ramón Jiménez. Este autor comienza su andadura poética más cerca del tono melancólico y refinado del Modernismo; de esta etapa sensitiva destacamos Arias tristes.
Hacia una Poesía Desnuda
Hacia 1916, el autor da un giro con la pretensión de desnudar el lenguaje de ornamentos y plasmar lo esencial, moviéndose en el terreno de las ideas. Él concebía sus escritos como una “obra en marcha” para conseguir captar la esencia de la poesía. Para el autor, el poeta es el que encuentra la palabra precisa para nombrar las cosas, de manera que estas, así expresadas, alcanzan toda su plenitud. Destacan obras como Eternidades o Diario de un poeta recién casado; esta última la comienza a escribir durante su viaje a Nueva York y es la crónica de un viaje interior en el que el mar, omnipresente, se convierte en símbolo de la eternidad.
Etapa de Exilio y Reconocimiento
Ya en el exilio, en la etapa conocida como “suficiente o verdadera”, Juan Ramón Jiménez escribe obras como Dios deseado y deseante, un poema en prosa en el que el verso ya no es necesario para expresar, de la forma más depurada posible, la esencia de la poesía lírica. En 1956, se le concedió el Premio Nobel de Literatura.