Evolución de la Localización Industrial y Procesos de Reestructuración
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Los factores clásicos de localización industrial
En el periodo 1855-1975 influyeron más los llamados factores clásicos de localización industrial:
- Proximidad de las materias primas y fuentes de energía.
- Mercado de consumo amplio, que asegura a las empresas un mínimo de rentabilidad y propicia las economías de escala.
- Mano de obra abundante y barata, o bien preparada para trabajar.
- Sistemas de transporte eficaces para los productos.
- Capital o capacidad para atraerlo.
- Sectores de apoyo: servicios, buenas infraestructuras y equipamientos.
- Política industrial favorable a la implantación de fábricas.
Los factores de localización en la actualidad
Los cambios de la Tercera Revolución Industrial han hecho que algunos factores clásicos de localización pierdan la importancia que tuvieron en épocas pasadas, mientras ganan relevancia nuevos factores.
- Pierde importancia la proximidad a los recursos naturales ante el abaratamiento del transporte de las materias primas y la creación de sustitutos sintéticos para algunos de ellos y ante la facilidad para el transporte de energía eléctrica.
- También decrece la importancia de la proximidad al mercado de consumo, dada la mejora de los transportes y de las comunicaciones y la ampliación de las áreas de venta en el contexto de globalización.
- Mantienen su relevancia la disponibilidad de buenos sistemas de transporte y comunicación y mano de obra, tanto para las industrias que requieren mucha y poca cualificación, como para las que necesitan profesionales cualificados.
Los principales factores actuales de localización son el acceso a la innovación y a la información, y a las ventajas competitivas proporcionadas por el territorio. El acceso a la innovación y a la información es esencial para la competitividad de las industrias actuales. Por tanto, algunas, especialmente las de alta tecnología, tienden a localizarse en los llamados medios innovadores, caracterizados por la presencia de mano de obra muy cualificada, centros de investigación, infraestructuras telemáticas y servicios avanzados.
El territorio también adquiere cada vez más peso como factor de localización industrial, cuando proporciona ventajas competitivas a las empresas instaladas en él. Entre ellas destacan la existencia de recursos transformables, una mano de obra numerosa o cualificada.
La reestructuración industrial
Para atajar la crisis industrial, los países de la OCDE adoptaron, desde 1975, políticas de reconstrucción industrial, que en España se retrasaron hasta la siguiente década por las circunstancias políticas. La reestructuración industrial tiene dos vertientes complementarias: la reconversión industrial y la reindustrialización. Ambas se abordaron con ayudas estatales: financieras, fiscales y laborales.
La reconversión industrial
El objetivo de la reconversión industrial era actuar en un breve periodo de tiempo sobre los sectores industriales en crisis, realizando los ajustes necesarios para lograr su viabilidad y competitividad.
Las actuaciones consistieron en ajustar la oferta productiva a la demanda. Para ello, se llevaron a cabo:
- Cierres de empresas o reducciones de la capacidad productiva.
- Regulaciones de plantilla mediante despidos.
- Procesos de modernización tecnológica y especialización en productos con mayor demanda.
Los sectores seleccionados para la reconversión fueron sectores industriales maduros que tenían una importante participación en la producción y el empleo: siderometalúrgico, construcción naval, línea blanca de electrodomésticos, equipo eléctrico, componentes electrónicos, textil y calzado y con empresas multinacionales aisladas.
Los resultados fueron una fuerte reducción del empleo y una concentración de las actuaciones en las grandes empresas, mientras que muchas pymes, afectadas por las agudas crisis, quedaron excluidas. Pero también se pusieron las bases para la posterior recuperación.