Evolución Musical: De Beethoven al Clasicismo de Mozart
La Evolución Creativa de Beethoven
Beethoven evoluciona desde un clasicismo inicial hasta el romanticismo; así, se podrían reconsiderar tres periodos en su evolución:
- 1.er periodo (1794-1800): Se dedica fundamentalmente al piano y se deja sentir la influencia de Haydn, Mozart y Clementi.
- 2.º periodo (1800-1815): Aparecen signos románticos, entre ellos la preocupación por el timbre en la orquesta. En este periodo, Beethoven lleva la sinfonía clásica a su máxima expresión.
- 3.er periodo (1815-1827): Rompe el esquema clásico y amplía las formas.
La influencia de Beethoven en sus sucesores es enorme, no solamente sobre la música, sino también sobre otras artes como la pintura o la literatura. Desde Beethoven, el músico es un artista libre que no depende de las exigencias de mecenas o protectores: no sigue reglas impuestas, sino que el público es receptor de los sentimientos e ideas que el artista quiere expresar.
La Música Religiosa en el Clasicismo
Géneros Principales
- Oratorio: Está proyectado para cantantes solistas y apenas incluye coros. Poco a poco se advierte un proceso de secularización, incluyendo temas como la destrucción del mundo y la creación. Las interpretaciones se desligan en parte de la función litúrgica y se conciben como obras de concierto.
- Misa: Es el género de mayor importancia. Existen dos tipos: missa brevis (para los domingos de forma ordinaria) y misa solemnis (para las celebraciones importantes).
- Motete: Se sitúa en la misa después de la lectura del Gradual o después del Credo en el ofertorio. Hay dos tipos: coral (coro con orquesta) y cantata italiana.
Mozart: El Genio del Clasicismo
Mozart fue un compositor austriaco del periodo clásico. A pesar de su corta vida, se encuentra entre los grandes genios de la música.
Producción Musical
- Obras instrumentales: Incluyen sinfonías, divertimentos, sonatas, música de cámara para distintas combinaciones de instrumentos y conciertos.
- Obras vocales: Comprenden óperas y música de iglesia.
Su obra combina las dulces melodías del estilo italiano con la forma y el contrapunto germánico. Mozart ejemplifica el clasicismo del siglo XVIII: sencillo, claro y equilibrado.