Evolución de la Poesía Española desde los Cincuenta hasta los Novísimos
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Poesía de la década de los cincuenta: Poesía de testimonio y protesta social
En esta etapa, la poesía existencial y la línea rehumanizadora se agudizan, dando lugar a una lírica que denuncia las injusticias sociales y que se solidariza con las clases más desfavorecidas. Es una poesía dirigida a la "inmensa mayoría". Sus temas principales son la dignidad del hombre, la libertad, la paz y el destino de España. Se utiliza un estilo llano, incorporando el lenguaje coloquial.
Estos autores reciben influencias directas de Antonio Machado y, sobre todo, de Miguel Hernández. Sus poetas más importantes son:
- Blas de Otero, que escribe Ángel fieramente humano.
- Gabriel Celaya, que escribe Tranquilamente hablando.
- José Hierro, que escribe Tierra sin nosotros.
Poesía de los años sesenta: Poesía de la experiencia
En este periodo se revela un grupo de poetas que, mostrando un radical inconformismo ideológico con la situación del país, amplía los límites de sus preocupaciones poéticas tanto en lo temático como en lo formal. Indagan en su experiencia personal y buscan un lenguaje conversacional y más poético, caracterizado por un léxico rico y preciso.
Entre sus representantes destacan:
- Ángel González (Áspero mundo y Sin esperanza).
- Claudio Rodríguez (Conjuros y Alianza).
- José Ángel Valente (El inocente y Poemas a Lázaro).
Poesía de los setenta: Los Novísimos y el cambio de paradigma
En los años setenta se inicia la transformación de la sociedad española: el desarrollo económico, el éxodo a las ciudades, el aumento del nivel de vida, la emigración y el turismo. España se abre al exterior. Con la muerte de Franco y el ascenso a la jefatura del Estado del Rey Don Juan Carlos I, se inicia la Transición democrática que culminará con la Constitución de 1978. La literatura, en este contexto, busca la transformación del lenguaje literario.
La antología Nueve novísimos poetas españoles, de José María Castellet, abre esta etapa. Los poetas de este grupo incluyen a Pere Gimferrer, Manuel Vázquez Montalbán, Félix de Azúa y Ana María Moix.
Rasgos del nuevo estilo
Los rasgos fundamentales de esta corriente son:
- Esteticismo y culturalismo: búsqueda de un mundo de belleza poética mediante la evocación de figuras y motivos de la alta cultura.
- Recuperación de la poesía vanguardista.
- Incorporación de los mitos y héroes de los medios de comunicación de masas.
- Defensa de la autonomía del arte.
- Ruptura con el realismo típico de la posguerra.
Retorno a la tradición
Posteriormente, se produce un retorno a la tradición donde se recuperan los temas clásicos de la poesía: amor, soledad y tiempo. Asimismo, se genera una vuelta a la tradición meditativa de los poetas de los sesenta, como Jaime Gil de Biedma y Francisco Brines.