Evolución de la Poesía Española tras la Guerra Civil: Años 40-60
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La poesía española en las tres décadas posteriores a la Guerra Civil
Un recorrido por Miguel Hernández, Blas de Otero, Jaime Gil de Biedma y Gloria Fuertes
Los primeros años de posguerra: la década de los 40
Dámaso Alonso clasificó a los poetas que se quedaron en España en dos grandes grupos:
- Poesía arraigada: poetas que se identifican con el régimen franquista. Al haber ganado la guerra, muestran su optimismo por ello (aunque algunos se distanciaron posteriormente del régimen). Destacan Leopoldo Panero, Dionisio Ridruejo, Luis Rosales y Luis Felipe Vivanco.
- Poesía desarraigada: para estos poetas, el mundo es un lugar inhóspito y la poesía es el medio para buscar la salvación. Su obra refleja la soledad del hombre en un mundo caótico y sin sentido. Entre ellos se encuentran Vicente Aleixandre (Sombra del paraíso), Dámaso Alonso (Hijos de la ira), Gabriel Celaya o Blas de Otero.
La década de los 50: la poesía social
En los años 50, predomina en la poesía el deseo de ofrecer un testimonio crítico de la realidad. Nace así la poesía social, concebida como un instrumento útil. Se considera que el escritor que solo busca la belleza es un irresponsable, ya que quien no denuncia la opresión se convierte en su cómplice. Los máximos representantes son Blas de Otero y Gabriel Celaya.
Los temas fundamentales de esta corriente son las injusticias sociales, la solidaridad con los desfavorecidos, la opresión y la lucha por la libertad. En cuanto a la forma, se busca un lenguaje claro y sencillo, desnudo de recursos retóricos y con un tono coloquial.
Blas de Otero
Tras una etapa de poesía existencial (Ángel fieramente humano y Redoble de conciencia), en los años 50 inicia un nuevo ciclo siguiendo las pautas de la poesía social con Pido la paz y la palabra, a la que le siguen En castellano y Que trata de España. El poeta arrincona sus angustias y el camino que no encontró en la religión lo busca ahora en la solidaridad con los que sufren. Es una temática social presidida por la esperanza y los deseos de paz y convivencia fraterna.
A su última etapa, con mayor presencia de la intimidad, preferencia por formas métricas más libres y liberación del lenguaje, pertenecen Historias fingidas y verdaderas, Mientras y Hojas de Madrid.
La década de los 60: la Generación del 50
Contra la poesía social reacciona un nuevo grupo de poetas que comienzan a publicar a finales de los años 50, conocidos como la Generación del 50: Ángel González, Jaime Gil de Biedma, José Ángel Valente, Claudio Rodríguez, José Agustín Goytisolo, entre otros. Se proponen la renovación del lenguaje poético, con mayor atención a los valores estéticos y formales del poema. Defienden una concepción de la poesía como un acto de conocimiento propio y del mundo que los rodea. Sus rasgos comunes son:
- En los temas: se vuelve a lo íntimo, como el paso del tiempo, la infancia y la juventud, lo familiar o la amistad.
- En el estilo: aunque continúan con un estilo conversacional y antirretórico, demuestran una exigente labor de depuración y concentración de la palabra.
Jaime Gil de Biedma
En su poesía domina el tono confesional (en primera persona) e irónico, con el que recoge sus recuerdos de infancia y juventud, la visión descarnada de la alta burguesía a la que él mismo pertenecía y el relato de sus experiencias amorosas de carácter homosexual. Todo ello se expresa con un lenguaje aparentemente sencillo, narrativo y coloquial. La voz poética de Gil de Biedma se dirige con frecuencia a un "tú" o a un "vosotros", lo que construye un diálogo que permite una visión irónica y distanciada.
Sus obras principales son Compañeros de viaje, Moralidades y Poemas póstumos.
Gloria Fuertes
Autora cuyo nombre está ligado a dos movimientos literarios: la mencionada Generación del 50 y el Postismo, grupo literario de posguerra al que se unió a finales de los 40. En los años 50 inició una fulgurante carrera literaria con obras como Isla Ignorada, Aconsejo beber hilo y Todo asusta. En la siguiente década, los elementos intimistas pasaron a primer plano en Ni tiro, ni veneno, ni navaja.