Evolución de la Poesía Española de Posguerra: De la Poesía Arraigada a los Novísimos
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La Poesía de Posguerra: Arraigados y Desarraigados
La lírica de este periodo se define con obras como La casa encendida (1949). Mientras que los vencedores optaron por una visión luminosa, los perdedores apoyaron a la llamada poesía “desarraigada”, caracterizada por los temas sociales, el pesimismo, las rupturas sintácticas y la tradición literaria de los autores de la Generación del 27. Ambas denominaciones fueron obra de Dámaso Alonso, quien en 1944 publicó Hijos de la ira, una obra existencial que inició la corriente desarraigada. Cabe destacar también a Gabriel Celaya con Tranquilamente hablando (1947), Vicente Aleixandre con Sombra del Paraíso (1944) y José Hierro con Libro de las alucinaciones (1964) o Cuaderno de Nueva York (1996).
Grupos al Margen: Cántico y el Postismo
La dicotomía entre arraigados y desarraigados no ofrece un programa completo de las primeras décadas de la dictadura. Al margen de unos y otros, surgieron movimientos diferenciados:
El Grupo Cántico
Un grupo de poetas cordobeses quiso recuperar el contacto con los miembros exiliados del 27 y su poética culta, refinada e intemporal previa a la guerra, reunidos en 1947 en torno a la revista Cántico. Poetas como Juan Bernier o Ricardo Molina fueron sus fundadores.
El Postismo
Por otro lado, un grupo disperso entre Madrid y Barcelona hizo lo propio con las vanguardias históricas (creacionismo y surrealismo), creando un nuevo movimiento de vanguardia llamado Postismo. Estos poetas recuperaron el espíritu lúdico, irreverente e ilógico de las vanguardias. Carlos Edmundo de Ory o Gloria Fuertes fueron algunos de los poetas más representativos.
La Generación de los Cincuenta
Es fundamental destacar una generación que a mediados de los años 50 empezó a tomar forma. Todos sus integrantes habían vivido la guerra desde niños y llevaron a cabo la labor de normalizar la cultura literaria española, tan malograda por la contienda y la posguerra, divulgando lo mejor de la poesía en la España del llamado “desarrollismo”. Como autores destacados de esta generación figuran José Manuel Caballero Bonald y Jaime Gil de Biedma con su obra Moralidades (1966).
La Época de los Novísimos y el Fin de la Dictadura
La verdadera ruptura con la poesía social llegaría de la mano de los poetas llamados “novísimos”, quienes reivindicaron el esteticismo más decadente, la cultura de masas y el cosmopolitismo. Volvieron la vista a las vanguardias y a la experimentación más elitista y provocadora. Entre los representantes de los novísimos destacan José María Álvarez y Pere Gimferrer.