Evolución Poética de Miguel Hernández: De Góngora al Compromiso Social
Clasificado en Lengua y literatura
Escrito el en
español con un tamaño de 5,48 KB
Inicios y Primeros Pasos Literarios
Dejando de lado los primeros ejercicios de la adolescencia, sus comienzos poéticos se inscriben, ligeramente rezagados en el tiempo, en la moda gongorina y de la poesía pura, instaurada por los poetas de la Generación del 27.
Perito en lunas (1934)
Su primer libro, Perito en lunas (1934), es un homenaje al gran poeta áureo en el que objetos cotidianos de la existencia del joven escritor (la veleta, la oveja, el toro…) son sometidos a una transfiguración poética. Esta se opera mediante una elaboración metafórica tan compleja que llega a hacer el objeto del que tratan casi irreconocible, constituyendo, en palabras de Gerardo Diego, una especie de acertijo poético.
- El libro consta de 42 poemas.
- Todos ellos están escritos en octava real, a la manera del *Polifemo y Galatea* de Góngora.
El libro, prologado por su amigo Ramón Sijé, pasó sin pena ni gloria entre público y crítica.
La Plenitud Poética: Amor y Tragedia
La plenitud poética de Hernández se alcanza con un libro, iniciado en 1934, que se publicará en 1936 con el título de El rayo que no cesa.
Temas Centrales y Estilo
Temáticamente, esta obra aparece presidida por el tríptico que alimentará toda su poesía posterior: la vida, el amor y la muerte. Si bien, en dicho tríptico, el amor ocupa el lugar preponderante.
Se trata de un amor sufriente, insatisfecho que lucha y se estrella contra los muros de la realidad, generando un sentimiento desbocado y contradictorio que algunos críticos definen como vitalismo trágico. El poeta sufre constantemente por la amada.
En este y otros sentidos, se puede ver en el libro la influencia de la lírica cancioneril del siglo XV.
Inspiraciones Amorosas
Durante mucho tiempo, la interpretación biográfica oficial atribuía este contenido a la relación a distancia entre el joven poeta y su novia del pueblo y futura esposa Josefina Manresa. En realidad, la mayor parte de los poemas están inspirados en el turbulento romance que Hernández mantuvo en Madrid con Maruja Mallo; otros, efectivamente, en Josefina y, algunos, con otra mujer con la que Hernández mantuvo correspondencia: María Cegarra.
Métrica y Recursos Expresivos
La estrofa predominante en el libro es el soneto, un molde clásico y riguroso que favorece la síntesis entre desbordamiento emocional y contención expresiva. El dominio de esta forma métrica es tan alto que se concilia, sin ninguna violencia, con los procedimientos metafóricos imbuidos de la estética surrealista que el poeta había asumido por influjo de sus dos grandes amigos: Vicente Aleixandre y Pablo Neruda.
La *Elegía a Ramón Sijé*
Mención especial merece, dentro del conjunto, la Elegía a Ramón Sijé. Es un extenso poema en tercetos encadenados que contrasta temáticamente con el resto del corpus y que se incluyó a última hora debido a la muerte repentina de su amigo y mentor Pepito Marín. La elegía es, sin duda, una de las más memorables de nuestra literatura y logrará concederle a Ramón Sijé lo que no habrían conseguido sus propios escritos: la inmortalidad, un lugar en nuestra memoria colectiva.
El Compromiso Republicano y la Poesía Bélica
Con la llegada de la guerra, el poeta —muy influido en este sentido por su amistad con Neruda— somete su creación a las exigencias ideológicas del momento. Se inaugura así una etapa de poesía comprometida.
Viento del pueblo (1937)
El fruto más destacable de dicho compromiso será Viento del pueblo (1937), un libro presidido por la angustia ante el sufrimiento del pueblo, por el amor hacia este y, también, por la propagación de los ideales comunistas defendidos por el poeta.
Características de la Obra Épica
Es un libro marcadamente épico del que forman parte arengas, textos de desigual calidad y grandes poemas como El niño yuntero o Aceituneros. En consonancia con el carácter épico y popular de la obra, Hernández elige como molde métrico el romance.
Simbología Popular
El estilo, como es natural, se simplifica; se hace uso de símbolos primarios y universales, de fácil comprensión:
- El sudor y las manos, que representan la dignidad proletaria.
- El toro, que representa a quienes luchan y desobedecen.
- Los bueyes, que simbolizan a los que se resignan y se dejan dominar.
El hombre acecha
En esta misma línea o etapa se encontraría también El hombre acecha (1938-39), un libro que no llegaría a publicarse hasta 1981 debido al fin de la guerra y la victoria de los sublevados.