Evolución del Poder Político: De la Soberanía Feudal a la Razón de Estado

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La Transformación del Poder Político desde el Siglo XIII

A partir del siglo XIII, se puede observar un cambio profundo en los dispositivos del ejercicio del poder, un cambio que obedece a una serie de procesos que se venían gestando desde tiempo atrás. Por eso, el ejercicio de tal poder presentaba una doble actividad:

  • Por un lado, se establecía una serie limitada de preceptos y ordenanzas que regían en los territorios y que debían ser acatados por los individuos.
  • Por otro lado, se ejercía una punición directa sobre los que violaban tales normas para reforzar la coacción general y lograr el sometimiento absoluto.

La Soberanía Feudal y el Dominio Territorial

El poder del señor se entenderá, entonces, como la imposición de su voluntad —dentro de los límites representados por el derecho divino y la ley natural— a los súbditos del territorio. De hecho, lo que se consideraba el bien común o el orden público no es otra cosa que la obediencia de los súbditos a la ley: la ley del soberano terrestre o divino.

Por lo cual, el ejercicio de la soberanía aparecía más como una relación del señor con su territorio, con su objeto de dominio, que con la población. El poder soberano se ejerce sobre el territorio y, solo consecuentemente, sobre los súbditos que viven en él, ya que el poder del señor que le mantenía en el ejercicio de su soberanía reposaba en tres elementos fundamentales:

  1. La extensión del territorio.
  2. La importancia de sus tesoros.
  3. Una población numerosa.

Descentralización y el Surgimiento de Nuevos Valores

Podemos ver entonces que en la época feudal se da una descentralización y una atomización del ejercicio del poder y su reparto entre una multiplicidad de territorios independientes gobernados por señores y aristócratas terratenientes, quedando la figura del monarca disminuida en su papel y capacidades. Todo ello llevó a una profunda transformación del modelo político y económico feudal y al surgimiento de nuevos valores ideológicos basados en el hombre virtuoso y ciudadano: el trabajo, el mercado, el progreso, la inteligencia y la libertad.

El Surgimiento de la Razón de Estado en el Siglo XVI

Este es, a grandes rasgos, el marco general de soberanía en el que hace su aparición, ya mediado el siglo XVI, una nueva reflexión acerca de los asuntos del ejercicio del poder que va a suponer un desplazamiento decisivo de la cuestión, una ruptura con la tradición hasta aquí expuesta y la introducción de toda una serie de instrumentos nuevos que, paulatinamente, deslizarán una dinámica diferente en la racionalidad de las tecnologías del poder.

Este campo de reflexión es el constituido por la denominada Razón de Estado. Nos encontramos entonces con una racionalidad que supondrá el reemplazo de la ley por los principios y de la soberanía por el gobierno; un gobierno que no será ya caprichoso ni voluntarista, que no se presenta como un ejercicio personal, sino que debe obedecer a reglas esenciales, a los principios de la naturaleza de aquello que será gobernado.

El Arte de Gobernar

Tal gobierno no puede entonces aparecer como una analogía del pastorado divino medieval; no puede ser una relación del soberano con lo regido, sino que debe responder a un conocimiento de sus contenidos. Debe mostrarse como una nueva racionalidad, debe ser una técnica aplicada a reglas, un arte: el arte de gobernar, la Razón de Estado.

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