Evolución del Estado: De la Soberanía Absoluta a la Democracia Tecnológica

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Existencia de una Constitución

La Constitución es la ley suprema y se divide fundamentalmente en dos partes:

  • Parte dogmática: Recoge el catálogo de derechos naturales de la persona o derechos humanos.
  • Parte orgánica: Concreta las competencias y las reglas de funcionamiento de los diferentes organismos del Estado en los que se divide el poder político.

Separación Iglesia-Estado

Conocido como principio de laicidad, significa que el Estado no puede establecer ninguna religión oficial a la que estén obligados a rendir culto todos los ciudadanos. El Estado no puede inmiscuirse en los asuntos religiosos; el pluralismo es también un valor superior, aunque el laicismo encierra una actuación política antidemocrática.

De la Sociedad de Masas a la Democracia

La generalización del sufragio universal dio lugar a la sociedad de masas. Antiguamente, la comunicación pública se reducía a la lectura de periódicos, pero en el siglo pasado aparecieron los medios de comunicación de masas: la radio y la televisión, los cuales tuvieron una función mediadora entre el poder político y los ciudadanos.

La Democracia Mediática y Tecnológica

La democracia mediática hace referencia al intercambio de información pública entre los políticos y los ciudadanos, vital para la opinión pública. El cuarto poder se basa en la información que los medios de comunicación ponen a disposición de los ciudadanos, erigiéndose como un mecanismo de control y limitación del poder político.

Actualmente, la democracia mediática se ha transformado en una democracia tecnológica, donde el ciudadano puede adoptar las posiciones de emisor y receptor, fenómeno conocido como interactividad. El pueblo cuenta con numerosos instrumentos para influir en los asuntos públicos, destacando el quinto poder: Internet, que adquiere un mayor control sobre el poder político.

Estado Absolutista

En este modelo, la soberanía residía en el monarca, quien dictaba y derogaba leyes a su arbitrio. Se reconocía a ese poder un límite: las leyes de Dios y de la naturaleza, de las que derivan algunas normas de derecho natural. En los Estados absolutistas, el pueblo no era un conjunto de ciudadanos, sino súbditos, sin titularidad del derecho de sufragio y sin ninguna institución por encima del monarca.

Estado Ilustrado

En el siglo XVIII, el Estado absolutista evolucionó hacia la forma de Estado ilustrado, influenciado por el pensamiento del Siglo de las Luces. Sin abandonar los presupuestos del absolutismo, cambió la finalidad del Estado. Con el despotismo ilustrado, el Estado comenzó a desarrollar políticas sociales y culturales por el bien de sus súbditos bajo el lema: "Todo para el pueblo, pero sin el pueblo".

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