Evolución y Transformación de la Legión Romana: Las Reformas de Cayo Mario
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La Legión en el Ejército Republicano
Todo ello recibía el nombre de legión.
El ejército republicano constaba, en un principio, de dos ejércitos consulares con dos legiones cada uno; es decir, de unos 1800 infantes y de 1200 jinetes, que se reclutaban y se licenciaban año tras año. Hay que tener presente que, en general, las campañas militares eran estacionales y que durante el invierno no se combatía. Los ciudadanos servían durante quince años como soldados de infantería o diez como soldados de caballería.
Sin embargo, a medida que se incrementaron las necesidades militares, el número de legiones reclutadas fue aumentando hasta llegar a las 25 legiones en activo al inicio de la Segunda Guerra Púnica: aproximadamente 125 000 soldados.
Las Reformas de Cayo Mario
Mario llevó a cabo, a finales del siglo II a. C., las reformas prácticamente definitivas del ejército, basadas en un cambio radical en el sistema de reclutamiento de soldados y en la reorganización táctica de la legión.
El Ejército Permanente y el Soldado de Oficio
Mario creó el ejército permanente e instauró el soldado de oficio, ya que permitió que todos los ciudadanos pudieran alistarse voluntariamente en el ejército y desarrollar en él sus tareas de acuerdo con las características personales y no por el origen social.
Incorporó, además, la figura de los evocati: los soldados veteranos reenganchados por solicitud directa de los jefes militares.
Reorganización Táctica: La Cohorte
Por lo que a la legión se refiere, esta quedó dividida en diez cohortes, una unidad táctica menor pero poderosa, formada por tres manípulos de dos centurias de soldados, todos de infantería. Se creó, asimismo, la cohorte pretoriana, un destacamento de soldados de élite encargados de la protección del jefe supremo de la legión.
Modernización, Equipo e Insignias
Se reformó y se modernizó el equipo y el armamento de los soldados, se organizó la graduación militar para hacer posible la promoción de los legionarios y se institucionalizó el águila de oro o de plata como insignia de la legión, que se convirtió en el emblema de cada unidad en particular. No existía deshonra más vergonzosa para un legionario que dejarse arrebatar las insignias de la legión.
Las legiones romanas iban numeradas y a menudo recibían apelativos específicos, tales como:
- Adiutrix
- V Alauda
- V Macedonica