Existencialismo de Sartre: La Condena a la Libertad, Valores y la Existencia Precede a la Esencia
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El Existencialismo de Sartre: Libertad, Desamparo y Angustia
Para **Sartre**, cuando hablamos del desamparo o de la angustia, tenemos motivos profundos. El hombre es *absolutamente libre* porque no ha sido creado para ningún fin preestablecido, ni por Dios, ni por la evolución, ni por ninguna otra causa. Simplemente nos encontramos existiendo, y debemos decidir qué hacemos con nosotros mismos.
Sartre sostiene que el **existencialismo ateo** es coherente, pues afirma que, si Dios no existiese, hay por lo menos un ser en el que *la existencia precede a la esencia*, un ser que existe antes de poder ser definido: el hombre. El hombre comienza por existir, surge en el mundo y solo después se define. Empieza por no ser nada; solo será después y será tal y como se haya forjado. Así pues, no hay una naturaleza humana predeterminada, porque no hay Dios para concebirla. Lo que existe es el hombre absolutamente libre.
La Libertad Absoluta y el Rechazo al Determinismo
Esta libertad es para Sartre tan radical que niega cualquier tipo de **determinismo**, ya sea teológico, biológico o social. Ni Dios nos ha creado con un destino irremediable, ni la naturaleza o la sociedad determinan nuestras posibilidades. Somos lo que hemos querido ser, y siempre podemos dejar de ser lo que somos. De esta manera, los fines que perseguimos no nos vienen dados por nada ni por nadie; es nuestra libertad la que los elige.
La Creación de Valores y la Crítica a la Moral Laica
Con esta postura, Sartre se opone a la llamada **moral laica**, que busca deshacerse de Dios con el menor coste posible. Es decir, aunque la existencia de Dios sea una hipótesis inútil, esta moral laica defendería que, si queremos que exista una moral, una sociedad o un mundo vigilado, deberíamos afirmar la existencia de valores objetivos. Por el contrario, Sartre mantiene que no existen los valores como realidades independientes de nuestra voluntad. Solo al escoger unos valores en lugar de otros, es como la voluntad les otorga realidad.
Condenados a la Libertad: Angustia, Responsabilidad y Autenticidad
En definitiva, el existencialismo ateo de Sartre toma como punto de partida la célebre frase de Dostoievski:
“Si Dios no existiera, todo estaría permitido”.
Ahora bien, todo está permitido y, en consecuencia, el hombre está **abandonado** (*desamparo*). El hombre es total y absolutamente libre; no somos libres para no ser libres, estamos *condenados a ser libres*. Además, la libertad del hombre no es para elegir su ser, sino su manera de ser.
Frente a la **mala fe** (que busca excusas y consiste en mentirse a sí mismo), Sartre propone la **autenticidad**: aceptar el hecho de la libertad absoluta, con la consiguiente *angustia* y *responsabilidad* que comporta. Esto implica la conciencia de saber que nuestras acciones no están determinadas por nada exterior o interior a nosotros mismos, aunque siempre estemos bajo la mirada de los demás hombres.