Explorando las Rocas: Ígneas, Metamórficas, Sedimentarias y Tipos de Suelos
Rocas Ígneas
Las rocas ígneas se forman por la intervención del fuego y altas temperaturas a grandes profundidades. Se clasifican en:
- Intrusivas (Plutónicas): Se forman en el interior de la corteza terrestre.
- Extrusivas (Volcánicas): Se forman fuera de la corteza terrestre.
De acuerdo a su textura, se clasifican en:
- Holocristalinas: Se encuentran a grandes profundidades y son macrogranudas. Ejemplo: Granito.
- Hipocristalinas: Son microlíticas, es decir, que los granos se pueden ver con la ayuda de un microscopio. Ejemplo: Pórfido de granito.
- Criptocristalinas: Se forman fuera de la corteza y son de forma vítrea (vidrio). Ejemplo: Obsidiana.
Rocas Metamórficas
Una roca metamórfica es cualquier roca que se ha producido por la evolución de otra anterior al quedar ésta sometida a un ambiente energéticamente muy distinto al de su formación, mucho más caliente o más frío, o a una presión muy diferente.
De acuerdo a su textura, se clasifican en:
- Foliada: Cuando en la roca que va a experimentar metamorfismo hay minerales de forma planar o tabular (alargados), éstos, como consecuencia de las presiones actuantes en el proceso metamórfico, van a tender a orientarse y alinearse en forma paralela entre ellos en la nueva roca que se forme.
- No Foliada: Si las presiones actuantes en el metamorfismo son mínimas, y si la roca madre está compuesta por minerales equidimensionales (es decir, no alargados), esta será una textura no foliada.
Rocas Sedimentarias
Las rocas sedimentarias son las que se han producido como consecuencia de fenómenos de alteración, transporte y sedimentación sobre cualquier tipo de roca anterior. Por lo tanto, los minerales que las componen pueden ser los mismos que existían en la roca anterior después de haber sufrido disgregación física, transporte y sedimentación, o bien pueden ser minerales formados por alteración química de otras preexistentes, que son los que se denominan minerales de alteración.
Suelos
Los suelos son sistemas complejos donde ocurren una vasta gama de procesos químicos, físicos y biológicos que se ven reflejados en la gran variedad de suelos existentes en la tierra.
Tipos de Suelos
- Suelos Arenosos: No retienen el agua, tienen muy poca materia orgánica y no son aptos para la agricultura, ya que por eso son tan coherentes. Están formados por el 75% de arena, tienen una buena absorción de agua, mas no tienen la capacidad de retenerla, por lo tanto, tampoco conservan los nutrientes.
- Suelos Calizos: Tienen abundancia de sales calcáreas, son de color blanco, secos y áridos, y no son buenos para la agricultura. Este tipo de suelo contiene entre un 12 y 30% de carbonato de calcio, es muy inestable, tiende a secarse muy rápido, son muy áridos y no retienen los oligoelementos.
- Suelos Humíferos (Tierra Negra): Tienen abundante materia orgánica en descomposición, de color oscuro, retienen bien el agua y son excelentes para el cultivo.
- Suelos Arcillosos: Están formados por granos finos de color amarillento y retienen el agua formando charcos. Si se mezclan con humus pueden ser buenos para cultivar. Están formados por el 45% de arcilla, tienen una elevada retención de agua y nutrientes, poseen una baja porosidad y, por lo tanto, carecen de aeración.
- Suelos Pedregosos: Formados por rocas de todos los tamaños, no retienen el agua y no son buenos para el cultivo.