Filosofía del Barroco: Racionalismo y Empirismo con Descartes, Spinoza y Locke

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La Época Barroca: Un Encuentro Inesperado

Llevaba varios días sin noticias de Alberto. No paraba de mirar al jardín. Como era de esperar, su madre la interrogó y Sofía decidió contarle que el perro era de Alberto, dónde vivía, su edad aproximada, todo lo relacionado con el curso y el misterio de las cartas que su madre creía que eran de un novio. Le dijo que quería conocerlo y que lo invitara a su fiesta de cumpleaños. Sofía dijo que así haría.

Al día siguiente, al volver del cole, encontró a Hermes en el jardín. Dejó una nota a su madre y se marchó a casa de Alberto. La recibió disfrazado de época.

El Contexto Filosófico del Barroco

Comenzó el relato general del Barroco con la explicación de que fue una época de grandes contradicciones. Sus habitantes eran vanidosos y, al mismo tiempo, un poco siniestros por su constante pensamiento en la muerte. Se debatían entre el idealismo y el materialismo, un poco como en la Antigüedad clásica.

Se decía mucho que la vida era un sueño, pues no se sabía si se vivía soñando o se soñaba que se vivía. Algunos filósofos postularon que la diferencia entre materia y espíritu radicaba en que la materia podía medirse, pesarse y dividirse, mientras que el espíritu se manifestaba como pensamientos.

Figuras Clave del Pensamiento Barroco

René Descartes: El Padre del Racionalismo Moderno

Descartes, al igual que Sócrates, afirmaba no saber lo suficiente, por lo que decidió recorrer gran parte de Europa en el siglo XVII, enriqueciéndose espiritualmente.

Defendió el racionalismo. Dedujo que el cuerpo funciona de forma mecánica; este pensamiento se asemejaba al de Platón, al separar el espíritu y la materia.

Descartes buscó establecer una conclusión filosófica y, como punto de partida, postuló que era necesario dudar de todo, pues incluso un sueño puede parecer real. Su duda lo llevó a pensar y a formular la célebre frase: «Cogito, ergo sum» (Pienso, luego existo). Esto implicaba que se debía actuar con la razón y no solo con los sentimientos.

Baruch Spinoza: La Unidad de la Sustancia

Spinoza, filósofo contrario a Descartes, no era dualista; no separaba espíritu y materia, sino que defendía la existencia de una única sustancia.

Pensaba que Dios estaba en la creación y no fuera de ella; para él, Dios era la Naturaleza y, por tanto, la sustancia residía en Dios. La Naturaleza es la encargada de decidir lo que será esa sustancia, y los seres humanos poseen esa sustancia tanto en el espíritu como en el cuerpo.

John Locke: El Empirismo y la Experiencia

Llevaba dos semanas sin saber nada de Alberto. El día anterior a su cumpleaños, al volver del cole, encontró a Hermes. Dejó una nota a su madre con la dirección y se marchó.

Alberto la recibió otra vez disfrazado. «Hoy, querida Sofía, hablaremos de Locke, filósofo inglés que, en contra de Descartes y Spinoza, no era racionalista».

Él opinaba, al igual que Aristóteles, que la conciencia se llenaba de lo que recibía a través de los sentidos; a esto lo denominamos empirismo.

Otra cuestión importante era lo que denominamos cualidades primarias, que eran todo lo que se podía tocar, pesar y medir; y las cualidades secundarias, que eran el olor, el sabor y el color. Por ejemplo, una cualidad primaria de una naranja es que es redonda, mientras que una cualidad secundaria es que sea más o menos dulce.

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