Filosofía helenística: epicureísmo y estoicismo sobre la felicidad y la conducta
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La filosofía en el período helenístico
Durante el siglo IV a.C., el mundo griego sufrió un cambio radical. El reinado de Alejandro Magno y sus expediciones pusieron en contacto la cultura helénica con muchas otras civilizaciones. Una de las consecuencias de este proceso fue la desaparición de la forma de gobierno tradicional de las polis (ciudades‑estado), sustituidas por monarquías.
Contexto histórico y giro de la filosofía
En este contexto, la filosofía dio un nuevo giro. El interés se centró en ofrecer una orientación práctica para la conducta humana. En ese empeño surgieron y destacaron dos escuelas principales: el epicureísmo y el estoicismo.
El epicureísmo
La escuela epicúrea debe su nombre a Epicuro, originario de Samos, quien fundó en Atenas una escuela filosófica que perduró hasta el siglo III d.C. Su aportación más original se encuentra en el terreno de la filosofía moral.
Epicuro defendió que el fin último de la conducta humana es alcanzar la felicidad, que se identifica con el placer. Asimismo, distinguió dos tipos de placeres:
Tipos de placer
- Placeres en reposo: son aquellos en los que, una vez alcanzado el objeto que produce el placer, la sensación placentera permanece o se mantiene en el sujeto. Su valoración busca la tranquilidad duradera.
- Placeres en movimiento: son los de carácter efímero; apenas se experimentan, la sensación placentera desaparece y obliga a renovar el esfuerzo para recuperarlos. Ejemplos típicos son saciar el hambre o la sed.
El objetivo último de la conducta humana es alcanzar un estado de felicidad serena e imperturbable, denominado ataraxia, en el que el individuo es capaz de prescindir de aquello que le puede acarrear sufrimiento.
El estoicismo
Zenón de Citio abrió una escuela filosófica en Atenas en el año 306 a.C., junto a uno de los pórticos de acceso a la ciudad. Por este motivo, los seguidores de la doctrina fueron denominados estoicos. Uno de los estoicos más famosos fue Séneca.
Según los estoicos, la naturaleza es un todo armónico cuyas leyes son necesarias. Para alcanzar la felicidad es imprescindible que la razón acepte y acate de modo voluntario el orden natural universal.
Los estoicos conciben la moral como el principal remedio contra los males humanos. Así, para lograr la felicidad resulta necesario liberarse de las pasiones, consideradas las causas del sufrimiento. La perfección moral consiste en alcanzar:
- Autarquía: independencia respecto al exterior.
- Apatheia: impasibilidad ante las desdichas.
- Ataraxia: imperturbabilidad del ánimo.
Conclusión
En resumen, durante el periodo helenístico la filosofía pasó a centrarse en la conducta práctica y la búsqueda de la felicidad mediante la gestión del placer y la pasión. Las escuelas epicúrea y estoica ofrecieron respuestas distintas pero convergentes en la aspiración a una vida serena y virtuosa.