La Verdad y la Filosofía Práctica: Del Conocimiento a la Ética

Clasificado en Francés

Escrito el en español con un tamaño de 44,49 KB

El Problema de la Verdad y de los Criterios de Verdad

La filosofía tiene no solo una voluntad universal (“concepción del universo”) y particular (“concepción del yo”, reflexión sobre la propia existencia) a la vez, sino que, además, es teórica y práctica. No solo se preocupa de conocer la realidad, de cómo es el mundo, de qué es el conocimiento… sino también de cómo he de actuar, qué es lo bueno, cómo debe organizarse una sociedad, qué es la justicia…

Estas dos partes (teórica y práctica) no están sexadas de manera que no se comuniquen o sean independientes, sino que ambas están en permanente comunicación y ambas se necesitan la una a la otra. ¿Por ejemplo, cómo actuar si no sabemos lo qué debemos hacer (qué es el bien) o para qué estudiar y saber lo qué es el bien y lo que está bien en cada momento si luego no lo ponemos en práctica?

Veremos el problema de la verdad en tres apartados:

  • El uso de la palabra “verdad”
  • La noción de verdad
  • El conocimiento de la verdad

1. El Uso y la Noción de la Palabra "Verdad"

Algún pensador defiende que la verdad puede ser aplicada arbitrariamente a objetos con características totalmente contradictorias y cambiantes. Su empleo no se basaría ni en el significado de la palabra “verdad”, ni en unas u otras características del objeto verdadero, sino en el mero arbitrio o interés de quienes usan la palabra.

Desde este punto de vista, no es problemático que unos llamen verdad a algo y otros a lo contrario. En cualquier caso, no hay una norma estricta que regule el empleo de la palabra “verdad”. Que cada uno la use a su arbitrio, interés y conveniencia.

¿Esta postura es correcta?

Nos tenemos que preguntar, entonces, si el significado de la palabra “verdad” no existe o es irrelevante.

La respuesta a esta pregunta viene dada por el empleo habitual del lenguaje. Si dices lo que piensas, dices verdad, y si lo que piensas o dices es conforme a cómo son las cosas a las que te refieres en realidad, entonces es verdadero, y cuando no, falso.

Este significado es universal, aun con algunos matices históricos que veremos más adelante.

Además, solo si la palabra “verdad” se usa conforme a su significado habitual, cabe entenderse mutuamente y el lenguaje cumpliría su finalidad principal: ser medio de comunicación.

Otra manera de concebir la verdad en la historia de la filosofía consiste en definir primero (a priori) las características de los objetos a los que cabe aplicar el término “verdad”, y después se emplea la palabra atendiendo a dicho criterio.

Por ejemplo, para Descartes sería verdadero lo claro y lo distinto; para Kant, lo conforme a ciertas condiciones de posibilidad a priori de la experiencia…

Solo quien admite la concepción de la verdad como adecuación de lo pensado con lo real es capaz del verdadero diálogo, porque no impone sus premisas de antemano.

Hay que tener en cuenta que hay una noción de verdad que todos tenemos, previa a cualquier definición. Y es que solo conociendo lo que significa la verdad podríamos valorar si su definición es ajustada o no.

2. Los Tres Ámbitos de la Verdad

El lenguaje llama verdadero a lo que da a conocer algo tal como es. Adecuación o conformidad entre el intelecto y la cosa.

La verdad sería la manifestación de la realidad en cuanto tal; y verdadero sería lo así manifestado. Esto significa que solo hay conocimiento cuando hay un entendimiento que conoce. El conocimiento implica tres factores: lo cognoscible (el objeto real), lo conocido y el cognoscente.

Hay, entonces, tres ámbitos de verdad:

  • Apariencias verdaderas
  • Conocimientos verdaderos
  • Expresiones verdaderas
  1. Las apariencias verdaderas manifiestan, dan a conocer lo que verdaderamente son los objetos cognoscibles. Cuando decimos que el oro es verdadero, es porque la apariencia del objeto da a conocer su realidad.
  2. Pensamiento y/o sensación son conocimientos verdaderos si manifiestan (se adecuan) la realidad de lo conocido. Lo que se llama verdadero en este caso no es el objeto, sino su manifestación como conocimiento. No es lo mismo: “el oro es verdadero”, que “es verdad que el oro es verdadero”.
  3. El ámbito de las expresiones verdaderas corresponde al cognoscente. Dos expresiones contradictorias pueden ser verdad si lo que piensan o sienten quienes las profieren es también contradictorio. Eso sí, esas dos proposiciones contradictorias nunca son verdaderas si se consideran desde el punto de vista del conocimiento.

Aunque hay que tener en cuenta que hay casos en que dos frases verdaderas parecen contradictorias sin que lo sean. El objeto al que se refieren es el mismo, eso sí, las características que se le atribuyen no son estrictamente contrarias.

Una expresión es verdadera, si quiere decir que esa persona da a conocer lo que piensa o siente. Solo se atiende a lo que esa persona siente o piensa, no teniendo en cuenta si este sentimiento o pensamiento corresponde o no a la realidad.

Tres ámbitos en los que puede encontrarse la noción de verdad: la apariencia del objeto cognoscible, su conocimiento y la expresión de quien conoce.

Teorías Sobre la Noción de Verdad

Hemos visto antes que hay pensadores que defienden que la verdad es algo arbitrario, esto es, que da igual que las personas afirmen que una cosa es verdadera y otros afirmen del mismo objeto que es falso. La verdad es lo que a cada uno le parezca. Esto se denomina en filosofía relativismo y su representante más antiguo y famoso es Protágoras, quien resumió su pensamiento en el famoso lema: “El hombre es la medida de todas las cosas, de las que son en tanto que son y de las que no son, en tanto que no son”. Esta tesis de Protágoras equivale a pensar, como dice Platón, que las cosas son para mí tal y como me parece que son, y son para ti tal y como te parece que son. Esta tesis del “hombre medida” (homo mensura) es incompatible con la defensa de que las cosas tienen su ser propio, consistente y estable. En el fondo es la tesis de que el saber es percepción. En realidad, desde la perspectiva de Protágoras lo que se busca es dejar de hablar de la dualidad verdad-falsedad, para hablar en términos de utilidad y perjuicio.

Eso sí, si según Protágoras y el relativismo todas las opiniones son verdaderas, también sería verdadera la opinión de que hay opiniones verdaderas y falsas. El relativista debiera aceptar la validez de tal opinión y caería en una autocontradicción.

El escepticismo es otra posibilidad a la hora de pensar la verdad. Está resumido en la famosa declaración del filósofo griego Gorgias (s. V a. C.): “Nada existe. Si existiera, no sería cognoscible. Si fuera cognoscible, no sería comunicable”.

Escepticismo Radical

Para el escéptico radical, que tiene su origen en Pirrón (s. IV a. C.), se debe suspender el juicio (“epoché”), no juzgar sobre nada. El objetivo era moral: estar libre de todo tipo de inquietudes. Pirrón declaraba que las cosas son igualmente indiscernibles, inconmensurables e indeterminables. Por esta razón ni nuestras percepciones ni nuestros juicios son verdaderos ni falsos. Por ello no debemos fiarnos de ellos, sino evitar los juicios, sin inclinarnos de un lado ni otro. Para quienes adoptan esta actitud, la consecuencia será, primero, un rechazo a hacer afirmaciones y segundo, liberarse de la inquietud (ataraxia). Representante: Sexto Empírico (siglo III d. C.).

Escepticismo Probabilista

Escepticismo mitigado; representantes: Arcesilao (s. III a. C.) y Carnéades (s. III a. C.). Nunca podemos estar seguros de la verdad y hay que abstenerse de un juicio categórico. Eso sí, algunas representaciones son más probables que otras y atenerse a estas es suficiente para vivir.

El Fenomenismo

Representado por Enesidemo (s. I a. C.). Creemos solamente en las apariencias en tanto en cuanto están presentes en el sujeto; más allá no podemos afirmar nada.

¿Cuáles son los argumentos a favor del escepticismo?

  1. En la historia los diferentes pensadores han defendido puntos de vista contradictorios y no hay un criterio objetivo para discriminar qué pensamiento es correcto y cuál no. Las contradicciones en los pensadores no conllevan que no exista la verdad. Dos científicos pueden decir cosas contradictorias, mas esto no conlleva que ninguna de las afirmaciones sea cierta, sino que alguien está equivocado. El escepticismo no es una solución a este problema, sino justamente lo contrario. Confiar en que existe la verdad posibilitaría solucionar la contradicción. Además, la sociedad no podría organizarse desde el punto de vista escéptico, pues siempre hay que tomar una postura. Las contradicciones entre ellos tienen varias explicaciones: la complejidad de los temas tratados, las contradicciones pueden ser solo aparentes, y después de un debate pueden pasar a ser puntos de vista complementarios; la realidad es compleja y donde suelen discrepar los filósofos es en puntos concretos de la explicación de la realidad, mas no discrepan en todo, sino que hay algo en lo que siempre están de acuerdo, porque si no fuese así sería imposible el debate o entender al otro. Además, hay que decir que los problemas filosóficos siempre son los mismos, mas puede haber cambios en la manera de abordarlos, porque el pensamiento filosófico es un pensamiento histórico, no atemporal como en el caso de las matemáticas.
  2. Existencia de errores. A veces los juicios que hacemos son errados y los sentidos nos engañan. No se puede saber cuándo estoy equivocado y cuándo no. ¿Es cierto que los sentidos engañan? En su funcionamiento fisiológico no se equivocan, quien se equivoca siempre es el hombre al juzgar la información de los sentidos. ¿Qué sucede si admitimos el error? Para que el argumento del error sea válido es necesario que se dé el error, con lo que ya tenemos una primera verdad. El error solo puede conocerse como tal en relación con la verdad. No caeríamos en la cuenta de que nos equivocamos si no tuviésemos una predisposición a la verdad.
  3. Relatividad del conocimiento. Para conocer algo de forma absoluta tendríamos que conocer todas sus relaciones, y esto es imposible. ¿Es cierto que las cosas quizás no puedan ser conocidas exhaustivamente? Esto no quiere decir que los conocimientos que tenemos de ellas no sean ciertos y verdaderos.

El escepticismo y el relativismo han derivado en el pensamiento filosófico de los siglos XIX y XX en otras dos corrientes: el pragmatismo y el perspectivismo.

El pragmatismo y el perspectivismo es una manera concreta de ser relativista. Para el pragmatista (el principal representante es William James junto con Peirce) la verdad es lo que cada individuo o cada comunidad considera como útil para su vida, no depende de nada más. El perspectivismo considera que, como los seres humanos somos limitados, nuestro conocimiento de la realidad no puede ser exhaustivo. Es más, que hay tantas perspectivas como seres humanos y que ninguna es más correcta o más verdadera que otra.

Criterios de Verdad

Se llama criterio al procedimiento por el cual distinguimos la verdad de la falsedad. Hay diferentes criterios de verdad:

  • La autoridad: Una afirmación se acepta como verdadera por proceder de alguien a quien se concede crédito por su conocimiento de la materia. Este criterio es externo al sujeto, pues la verdad nos viene de otro y no de nosotros mismos. La gran mayoría del conocimiento que poseemos procede de otros. Criterio a la hora de aceptar lo que procede del otro: ni creerlo todo, ni dudarlo todo. Tenemos que confiar en el emisor.
    Hechos cuyo conocimiento mediante el testimonio o autoridad de los hombres son:
    • Dogmáticos o doctrinales: Son aquellos que se refieren a alguna verdad científica, la cual aceptamos por el dicho o autoridad de otros, como sucede cuando creo que una teoría científica es verdadera sin haber comprobado las fórmulas o las leyes que la componen, porque así me lo aseguran los científicos del momento.
    • Históricos: Son los fenómenos y actos que constan por la historia de los hombres, de los pueblos y de las ciencias o artes.
    • Públicos: Se dicen los hechos que se realizaron en presencia de muchos testigos cuya atención debieron llamar en virtud de su importancia; faltando estas condiciones, los hechos se dirán privados.
    Las principales condiciones para que el criterio de autoridad humana pueda serlo de verdad con respecto a los hechos o fenómenos cuyo conocimiento nos viene de otros hombres son:
    1. El hecho sea sensible, público, de importancia suficiente para llamar la atención de los que lo presenciaron y absolutamente posible, es decir, no contradictorio.
    2. Los testigos hayan podido percibir y saber la cosa, o bien por sus propios sentidos, o bien por testigos o documentos fidedignos.
    3. El testimonio vaya acompañado de circunstancias que hagan moralmente imposible o improbable el engaño, como acontece cuando testigos diversos y hasta contrarios convienen en afirmar la existencia de alguna cosa.
    4. El testimonio sea constante y uniforme.
  • La evidencia: Es evidente lo que no podemos negar, lo que se nos presenta como indiscutible. Por ejemplo, son evidentes dos principios lógicos fundamentales:
    • El principio de identidad: A = A.
    • El principio de no contradicción: No es posible al mismo tiempo y en el mismo sentido A y no A.
    La evidencia puede ser inmediata o mediata. La evidencia se llama inmediata cuando basta percibir los términos de la proposición para asentir a su verdad. La evidencia mediata, a la cual llegamos por medio del raciocinio, es innegable; hace falta cerciorarse mediante el razonamiento o el experimento.
  • Criterio de los sentidos externos: Los sentidos son “las herramientas” a partir de las cuales recibimos en el entendimiento los objetos del mundo exterior. El objeto general de los sentidos son los cuerpos. Sin embargo, a cada uno de los sentidos corresponde alguna realidad determinada al cuerpo. Las condiciones necesarias para la veracidad:
    1. Que se hallen convenientemente dispuestos o en su estado natural, tanto por parte del órgano, como por parte del medio y del objeto.
    2. Que el testimonio de los sentidos sea constante y uniforme.
    3. Que la razón dirija y consolide su ejercicio.
  • Criterio de coherencia lógica: Consiste en comprobar que no existe contradicción entre los enunciados que pertenecen a un mismo sistema y en que la conclusión se deriva de las premisas. Este método es meramente formal, no es capaz de comprobar si los enunciados son verdaderos o no.
  • Utilidad: Un enunciado será verdadero cuando sea beneficioso y útil.
  • La intersubjetividad: La verdad debe ser aceptable para todos. La intersubjetividad no se puede confundir con que la verdad es lo que defiende la mayoría de las personas.

Falacias

Además de falacias formales (argumentos no válidos), existen falacias informales, que son argumentos aparentemente convincentes, pero incorrectos:

  • Petición de principio (petitio principii): Utiliza como premisa lo mismo que dice la conclusión o utiliza como premisa algo que no es verdad.
  • Argumento ad hominem: Consiste en decir que un argumento es falso por quién lo dice y no por el argumento en sí.
  • Argumento desde el silencio (argumentum a silentio): Es una conclusión basada en el silencio o ausencia de evidencia.
  • Argumento ad consequentiam: Consiste en decir que un argumento es falso o verdadero por las consecuencias que implica o implicaría.
  • Argumento ad logicam: Es una forma de razonamiento falaz. Consiste en afirmar la falsedad de algo solo porque surge de un razonamiento contrario a la lógica. Esto es falaz debido a que la validez o invalidez de un razonamiento no determina necesariamente la falsedad o verdad de su conclusión.
  • Argumento ad ignorantiam: Consiste en defender la verdad o la falsedad de un argumento alegando que no existen pruebas de lo contrario o alegando que el oponente no ha elaborado pruebas convincentes. En resumen, es defender un argumento a partir de lo que no se sabe.
  • Argumento ad nauseam: Se argumenta a favor de un enunciado por su insistente repetición.
  • Argumento ad novitatem: Una idea es mejor que otra simplemente porque es más moderna.
  • Argumento ad populum: Argumento que basa su fuerza en la opinión de la mayoría.
  • Conclusión irrelevante: Argumento que puede ser válido por sí mismo, pero que prueba o soporta una proposición diferente a la que debería apoyar.
  • Tu quoque: El argumento que se presenta es falso porque la persona que lo defiende no lo sigue.
  • Falacia del hombre de paja: Consiste en exponer la posición del adversario de forma confusa, ridiculizándola o simplificándola con el objetivo de convertirla en fácilmente criticable.
  • Falacia del punto medio: Se da al defender que la conclusión más válida es la que se encuentra siempre como compromiso entre dos puntos de vista “extremos”, asumiendo que lo intermedio es siempre lo cierto, correcto o verdadero.
  • Falacia del falso dilema: Se sopesan solo dos puntos de vista como si fuesen las únicas alternativas.
  • Falacia de la destrucción de la excepción: Se generaliza un principio impidiendo toda excepción.

Los Límites del Conocimiento en la Ciencia

La definición y clasificación de los conceptos científicos; el problema de los términos teóricos de la ciencia; la naturaleza de las leyes científicas; evolución y cambio de las teorías científicas; la contrastación empírica de las hipótesis y teorías; la explicación científica; el progreso científico; la fundamentación del conocimiento; la verdad… Estas cuestiones, y muchas más, son las que interesan al filósofo o teórico de la ciencia.

El origen oficial o público de la filosofía contemporánea de la ciencia puede situarse en el primer congreso sobre epistemología de las ciencias exactas, celebrado en Praga del 15 al 17 de septiembre de 1929.

A este congreso acudieron físicos, matemáticos y filósofos en un congreso en el que se discutió sobre la concepción científica del mundo (del Círculo de Viena).

El Círculo de Viena había publicado en agosto de ese mismo año (1929) un documento titulado: “La concepción científica del mundo”. En este manifiesto se defiende que la tarea de la filosofía debe ser simplemente clarificar los problemas tradicionales de la filosofía con el fin de desmascarar algunos de ellos como pseudoproblemas. Todos los asuntos de los que trata la filosofía que no sean susceptibles de comprobación empírica (de ser sometidos al juicio de la ciencia experimental) serán denominados con este término: pseudoproblema.

El método a partir del cual llevar a cabo esta clarificación sería el análisis lógico.

Dos tipos excluyentes de frases: a) las de la ciencia empírica cuyo sentido se puede comprobar y b) las carentes completamente de sentido. La base epistemológica sobre la que se asienta la concepción científica del mundo es de tipo lógico-empírica, y sus rasgos característicos son los siguientes:

  1. Solo la observación proporciona conocimiento de los hechos del mundo.
  2. Solo es posible considerar significativo lo que es reducible a la experiencia.
  3. Por medio del razonamiento solo se pueden extraer frases que estaban contenidas en los enunciados y que son susceptibles de un mejor control que las anteriores.

Karl Popper (1902-1994)

Mientras que la concepción científica del Círculo de Viena (llamada concepción heredada) sostiene que lo único que diferencia a la ciencia de todos los demás saberes es que es un saber falsable. Una teoría será científica si es falsable y será falsable si hace una división clara entre todo aquello que la teoría no acepta y, de comprobarse, anularía la teoría porque entraría en contradicción con ella. La ciencia no opera inductivamente, es decir, a partir de observaciones singulares lanza teorías generales; sino que es al revés, primero se proponen teorías y luego se intentan falsar.

Las teorías nunca se pueden comprobar empíricamente: son falsadas a partir de un dato que las falsifique o corroboradas si, con el tiempo, no se encuentra nada contrario a ellas.

La verdadera actitud científica somete a duras pruebas a sus teorías con la intención de falsarlas.

Las teorías científicas, entonces, tienen sentido como conjeturas o hipótesis.

En resumen, Popper introduce una revolución en la teoría de la ciencia:

  1. El rechazo de la inducción supuso su sustitución por el método hipotético-deductivo como forma característica de la metodología de la ciencia.
  2. El criterio neopositivista (Círculo de Viena) de demarcación fue sustituido por la exigencia de falsabilidad en sentido lógico de las teorías científicas.
  3. Pruebas de las hipótesis y teorías.

Thomas Kuhn (1922-1996)

En 1962 publica un título clave: “La estructura de las revoluciones científicas”. Lo que se pregunta en esta obra es cómo se produce el desarrollo científico. Desde su punto de vista el desarrollo por acumulación no es sostenible. Dos posibilidades al tratar estas teorías superadas: como ciencia o como mitos.

Los mitos pueden seguir sosteniéndose por los mismos tipos de razones que hoy conducen al conocimiento científico. La ciencia da cabida a creencias completamente incompatibles con las defendidas hoy en día.

¿Cómo se desarrolla la ciencia en la historia?

Etapa preparadigmática: en la cual hay diferentes escuelas que compiten entre sí en un campo de investigación. El periodo de las escuelas termina cuando el campo de investigación se unifica bajo la dirección de un mismo marco de supuestos básicos, que Kuhn llama . Unificadas en una sola escuela dominante, la llama “periodo de ciencia normal”. En este periodo, los científicos se dedican a la “resolución de rompecabezas”.

La etapa de ciencia normal es conservadora, pues el objetivo es el de desarrollar al máximo. En la investigación normal, el marco de supuestos básicos no se considera problemático ni sujeto a revisión; se acepta sin discusión. Los fracasos en la resolución de problemas se toman, regularmente, como falta de habilidad de los científicos y no como contraejemplos a la teoría vigente.

En esta etapa se trabaja todo el tiempo con las mismas reglas del juego, y esto permite que los resultados se produzcan básicamente en la misma dirección y sean claramente acumulables.

Si se desarrolla la investigación en la fase de “ciencia normal”, tarde o temprano aparecen problemas (“anomalías”) que se resisten a ser resueltos con las herramientas conceptuales-instrumentales del paradigma dominante.

La corrección del paradigma vigente es la etapa de . A partir del surgimiento de la crisis comienza el periodo que Kuhn llama “ciencia extraordinaria”.

Las crisis se terminan de alguna de las siguientes maneras:

  1. El paradigma en tela de juicio se muestra finalmente capaz de resolver los problemas que provocaron la crisis.
  2. Ni los enfoques más radicalmente novedosos logran dar cuenta de las anomalías, por lo cual estas se archivan en espera de una etapa futura donde se cuente con mejores herramientas conceptuales e instrumentales.
  3. Surge un paradigma alternativo que parece ofrecer una solución a las anomalías, y comienza la lucha por lograr un nuevo consenso.

Kuhn describe un cambio de paradigma como una . Una teoría y otra son tan diferentes que no puede establecerse una comparación objetiva entre las dos, porque cada una tiene un vocabulario diferente que las hace “inconmensurables”.

Las diferencias entre los paradigmas pueden ser:

  • Diferencias en los criterios sobre la legitimidad y el orden de importancia de los problemas.
  • Diferencias en las leyes que se consideran fundamentales.
  • Diferencias en la red de conceptos a través de la cual se estructura el campo de investigación y se organiza la experiencia.
  • Diferencias en los supuestos sobre qué entidades y procesos existen en la naturaleza.
  • Diferencias en los criterios de evaluación.

Kuhn propuso más tarde (1977) cinco criterios para la aceptación racional de teorías: precisión, consistencia, alcance, simplicidad y fecundidad. Pretenden ser criterios objetivos para preferir un paradigma a sus rivales.

Imre Lakatos (1922-1974)

La propuesta de Lakatos surge dentro de una perspectiva epistemológica popperiana, y comparte con esta algunos supuestos, sobre todo: el carácter falible de todo conocimiento y la importancia de establecer un criterio de demarcación entre ciencia y no ciencia. Uno de sus puntos clave es la propuesta que tiene de mejorar la teoría falsacionista de Popper a la que llamará “falsacionismo ingenuo” por una propuesta llamada el “falsacionismo refinado”.

Kuhn y Lakatos acusan a Popper de ser un falsacionista ingenuo. Esta postura es, según ellos, inaceptable, tanto de derecho, pues las teorías no deben abandonarse siempre ante un caso en contra, como de hecho, pues la historia nos muestra que efectivamente no siempre se abandonan.

Doble objetivo: servir como instrumento para la evaluación del carácter científico y racional de los sistemas conceptuales, y como herramienta para la reconstrucción histórica del cambio y desarrollo de dichos sistemas.

El concepto básico que propone Lakatos es “programa de investigación científica”. La ciencia no opera a partir de hipótesis aisladas, sino por medio de programas de investigación. La continuidad se da gracias a lo que Lakatos llama “núcleo” del programa, que es lo que Kuhn llamaba “paradigma”. En torno a este núcleo, que es el centro del programa, se van proponiendo un conjunto de hipótesis auxiliares, de modo que el crecimiento del programa se asemeja a unas ondas que surgen de un centro de emisión.

El programa de investigación posee una metodología concreta que se compone de lo que Lakatos llama eurística negativa y eurística positiva (la eurística son las sugerencias sobre cómo manjar los enigmas científicos normales). La positiva se encarga de indicar y guiar cómo debe continuar el programa y la negativa consiste en impedir que el “núcleo duro” del programa de investigación sea refutado.

Los elementos que componen un programa de investigación son:

  • Núcleo duro: Se define como conocimiento fundamental no problemático que los científicos deciden como irrefutable. El núcleo puede ser abandonado cuando la teoría deja de predecir hechos nuevos.
  • Cinturón protector: Son hipótesis auxiliares que defienden el núcleo.
  • Eurística: Maquinaria para la solución de problemas.
    • Eurística negativa: Nos dice las rutas que deben ser evitadas.
    • Eurística positiva: Dice los caminos que hay que seguir.

Cuando se da un dato que pueda conllevar la falsación de la teoría científica ocurre primero con la periferia conceptual del sistema (el cinturón protector) y solo tiene tres opciones:

  1. Está de acuerdo con los principales hechos de observación conocidos y anticipados, en cuyo caso se refuerza el núcleo central del programa.
  2. Registra diferencias no explicables con el sistema, pero solamente al nivel del cinturón protector o eurístico positivo, que es fácilmente modificable para incorporar los nuevos datos sin que el núcleo central se afecte.
  3. Presenta información que afecta gravemente la vigencia central del sistema, hasta el grado de amenazar (y algunas veces hasta lograr) cambiarlo por otro núcleo diferente.

Los programas de investigación pueden ser progresivos o regresivos:

  • Programas progresivos: Cuando la teoría conduce a descubrir hechos o fenómenos nuevos, desconocidos hasta entonces. Conduce a un cambio progresivo de problemática.
  • Programas regresivos: Cuando la teoría se fabrica para acomodar los hechos ya conocidos. Se manufacturan hipótesis auxiliares después de los acontecimientos para proteger a la teoría de los hechos. Se atrasa con relación a los hechos y se corrige para alcanzarlos.

Los programas regresivos utilizan las hipótesis auxiliares como meras estratagemas lingüísticas, en un desesperado intento de postergar su refutación; estas estratagemas son caracterizadas como ad hoc (hipótesis propuesta para explicar un hecho que contradice a una teoría).

Para Lakatos, habrá crecimiento del conocimiento científico en la medida en que haya cambios progresivos en un programa científico de investigación.

La ciencia madura consiste en programas de investigación en los que están anticipados no solo nuevos hechos, sino, en un sentido importante, nuevas teorías también, lo que le da un poder heurístico.

Paul Feyerabend (1924-1994)

Feyerabend es el filósofo de la ciencia más provocativo y atrevido. Su punto de partida es la “convicción de que el anarquismo, aunque quizás no sea la filosofía política más atractiva, ciertamente es una medicina excelente para la epistemología y para la filosofía de la ciencia”.

A Feyerabend le preocupa la creciente influencia de la ciencia en muchos aspectos de la vida social que exceden el área de su competencia, convirtiendo esa injerencia en un imperialismo indebido, que ratifica su voluntad ideológica.

En relación con el método científico, Feyerabend se declara anarquista. La reflexión sobre el desarrollo de las teorías científicas le conduce a otra de sus tesis radicales: la contrainducción.

Hay que buscar sistemas conceptuales que choquen con los datos experimentales aceptados, e incluso que propongan nuevas formas de percepción del mundo, hasta entonces ignoradas. Actuando así, se procede contrainductivamente. En lugar de inferir hipótesis y leyes inductivamente a partir de las observaciones contrastadas, el científico progresista actúa a la inversa.

La mejor manera de abordar un dominio de investigación en el que impera una teoría global es inventando y proponiendo teorías alternativas. El famoso "todo vale" de Feyerabend se traduce en un principio de proliferación de teorías, como un poderoso motor de progreso.

Feyerabend también rechaza la distinción entre términos observacionales y términos teóricos. El aprendizaje no va desde la observación a la teoría. La experiencia surge siempre junto con las suposiciones teóricas, antes que ellas. Con esto, queda seriamente tocada cualquier consideración meramente racional de la empresa científica.

Para Feyerabend las teorías son una construcción social que no solo condiciona nuestro pensar, sino que fundamentalmente determina nuestro "ver" (u observar) distinto y así la inconmensurabilidad queda establecida al nivel de la percepción y no solo a partir del discurso; es más, el discurso surge de la manera de ver.

El término inconmensurabilidad quiere decir, literalmente, imposibilidad de relacionar con la misma medida magnitudes diversas. En filosofía de la ciencia, se refiere a la afirmación de que no es posible establecer relaciones y comparaciones entre diversas teorías científicas para decidir cuál de ellas es más verosímil, o para reducirlas o traducirlas unas a otras, cuando se presentan como maneras de hablar distintas acerca de lo mismo.

Ubica la inconmensurabilidad en el terreno semántico: debido al cambio de significado. Objetivos centrales: atacar la concepción acumulativa del desarrollo científico, pero en Feyerabend la tesis es mucho más radical: el cambio semántico se extiende a la totalidad de términos descriptivos que ocurren en las teorías inconmensurables, de ahí que estas teorías no puedan compartir ninguna afirmación empírica. La ciencia es concebida como un estilo cognitivo coexistente con otras formas de comprender o pensar la realidad, que cuentan igualmente y ostentan idéntico rango epistemológico que la ciencia, porque —a su juicio— ningún estilo cognitivo posee superioridad intrínseca sobre sus rivales.

La Filosofía como Racionalidad Práctica

Ya desde su origen la filosofía no solo se ha preocupado por conocer el mundo, sino también por actuar en él, por saber cómo llevar una buena vida. Esta parte de la filosofía corresponde, sobre todo, a la ética y a la filosofía política.

No nos sirve de nada saber qué es lo verdadero, lo bueno y lo bello si no lo ponemos en práctica. Los saberes teóricos se basan en el saber, en la contemplación pura, en el conocimiento de la verdad. Por ejemplo: la metafísica, la lógica…

Los saberes prácticos: son aquellos que tienen como finalidad la vida buena, la realización de la felicidad, tanto individual como colectiva.

Los saberes productivos son los saberes que se basan en la imaginación. Por ejemplo: la literatura, la retórica, la pintura…

La ética tiene como objetivo la aplicación de la razón al conglomerado de costumbres, creencias y actitudes que tienen que ver con la conducta de los hombres.

La filosofía política reflexiona sobre el ser humano en tanto que forma parte de una comunidad, porque el ser humano es, como dijo Aristóteles, un “animal político”, y es que solo los animales y los dioses, según Aristóteles, pueden vivir aislados.

Ética

Una de las primeras tareas de la ética es determinar cuál es el objetivo del comportamiento humano, o dicho de otra manera, cuál es la pregunta fundamental a la que debe responder la ética.

  • La ética como investigación acerca del tipo de vida que es mejor para el hombre.
    Es el planteamiento común a los filósofos griegos más importantes. Planteamiento básico de una buena parte de lo que hoy día se llama ética de la virtud o ética de las virtudes. Virtud se define como “hábito operativo bueno” y vicio como “hábito operativo malo”.
    El problema sobre el que se concentra la investigación moral es el de la determinación desde un punto de vista práctico del bien de la vida humana considerada en su totalidad o, con la terminología clásica, del fin último o del bien supremo del hombre, concebido como un modo de vivir cuyos principios son las virtudes, sobre los que se fundamentan las normas que regulan las acciones.
    Se trata por tanto de afrontar explícitamente y de modo reflexivo el problema de la felicidad.
  • La ética como indagación acerca de la ley moral que ha de ser observada (la ética como cumplimiento del deber). Es el planteamiento de Kant, entre otros, y se basa en la crítica a las éticas materiales, que son las que tienen un contenido: indican al hombre cuál es el fin que deben perseguir: la felicidad, el placer, el dinero, lo útil… Además de fines, las éticas materiales proponen los medios para conseguirlos.
    Lo que buscaba Kant era una ética vacía de contenido. No buscaba decirnos qué tenemos que perseguir ni cómo, sino que el punto central para él es cuáles son las características formales que hacen que un hecho sea moral o no.
    Para Kant la ética no puede ser empírica o a posteriori (depender de la experiencia), sino que tiene que ser universal y a priori, sus principios deben ser válidos para todos y si los principios se basan en la experiencia los hombres nunca se pondrán de acuerdo en el fin que debe perseguirse.
    Las éticas materiales también son hipotéticas y no categóricas, nos dicen cómo debemos actuar para conseguir un determinado fin, mas si una persona en cuestión no quiere conseguir ese fin, el principio moral no sería válido para él. La ética de Kant busca imperativos categóricos: válidos universalmente y para todos.
    Las éticas materiales, además, son heterónomas. Es decir, el sujeto no se da a sí mismo las normas desde su propia razón, sino que le vienen impuestas desde fuera (costumbre, sociedad…) o desde dentro a partir de sus deseos y lo que Kant llama inclinaciones.
    Kant propone una ética autónoma. Esto es, la autodeterminación de la voluntad desde la razón y no desde otra fuente.
    Para Kant una ética autónoma, universal a priori y categórica es la que se basa en el deber: actuar por deber es actuar conforme a la ley que cada uno se impone a sí mismo racionalmente.
    Supongamos que un amigo nuestro ha cometido un crimen y acude a nosotros para que lo escondamos de la justicia. Kant distingue tres tipos de acciones:
    • Contra el deber (acciones inmorales): Escondemos a nuestro amigo y obstaculizamos a la justicia, actuamos por amor al amigo, mas ¿qué pasaría si todo el mundo actuase de la misma forma?
    • Acciones conformes al deber (meramente legales): Entregar a la justicia a nuestro amigo por miedo a vernos implicados en su crimen. El móvil de nuestra acción sigue siendo egoísta. Hemos hecho lo que deberíamos hacer, mas nuestra acción sigue siendo inmoral, según Kant, porque nuestra voluntad no ha sido determinada por la conciencia del deber, sino por algo exterior a él: el miedo a las posibles represalias.
    • Acciones por deber (morales): Entregamos a nuestro amigo a la justicia porque consideramos que es nuestro deber, por mucho que nos duela ver al amigo en tal tesitura.
    Es importante aclarar la noción de imperativo categórico. Por imperativo entiende Kant la ley que la voluntad se da a sí misma siguiendo la orientación de la razón. Por categórico, aquello que tiene validez universal o absoluta y que no está sujeto a condicionamiento algún. Según Kant, toda acción moral debe estar regida por este tipo de imperativos. El imperativo es formal, vacío de contenido, no te dice qué es lo qué tienes que hacer, sino qué forma debe tener la regla o máxima de tu acción para que sea universalmente válida. La máxima sería el contenido o la concreción que cada uno hace del imperativo categórico. Hay dos formulaciones diferentes que hace Kant del imperativo categórico:
    • 1ª fórmula: "Obra solo según una máxima tal que puedas querer al mismo tiempo que se torne ley universal".
    • 2ª fórmula: "Obra de tal modo que uses la humanidad, tanto en tu persona como en la persona de cualquier otro, siempre como un fin al mismo tiempo y nunca solamente como un medio".
  • La ética como búsqueda y fundamentación de las reglas para la convivencia y la colaboración social. El fin de la ética es asegurar la convivencia pacífica y la colaboración entre personas que tienen ideales e intereses diversos y a veces contrapuestos. Enseñándoles a convivir, la ética logra mejorar a los hombres, o al menos limitar su egoísmo. En la actualidad este tipo de ética tiene diversas modalidades. Cabe destacar dos líneas de desarrollo: las éticas deontológicas de la justicia sostenidas por J. Rawls y otros filósofos liberales, la ética del discurso de J. Habermas y K.-O. Apel, las múltiples variedades de “ética de mínimos”, etc. Para estas versiones, la ética es fundamentalmente ética pública; la moralidad privada dependería de opciones o de ideales personales sobre los que la reflexión racional no podría arrojar mucha luz y que, a causa de su pluralidad, no podrían fundamentar una moral universalmente válida. El problema moral consiste, en definitiva, en encontrar un modo de fundamentar las normas necesarias para la convivencia que sea aceptable para un conjunto de individuos, cada uno de los cuales está interesado fundamentalmente en defender la libertad de autodefinirse moralmente. Para esta versión las exigencias de justicia han de ser fundamentadas independientemente de las diversas concepciones del bien que cada uno tenga.
  • La ética como explicación naturalista del comportamiento humano. Hume es su representante más significativo. Al decir que el fenómeno de la moral está basado única y exclusivamente en los sentimientos que produce en nosotros una acción u otra, apartando de este modo a la razón de la ética. Así sería posible investigar la conducta humana sin tener que recurrir a principios trascendentes. La ética se limitaría a explicar cómo es y cómo funciona de hecho la naturaleza humana, cuáles son sus pasiones y sus sentimientos, explicación a la que el hombre debe atender para regular su vida personal y social.
  • La ética como saber ordenado a producir la mejor situación para la mayor cantidad de personas posible. Esta figura de ética está representada por las diversas doctrinas utilitaristas, con las que están emparentadas las corrientes éticas denominadas consecuencialismo y proporcionalismo. Para el utilitarismo lo bueno está antes que lo justo: primero se determina qué es el bien, y después será considerado justo lo que en cada caso produce “más cantidad” de bien o “menos cantidad” de mal. El bien que hay que maximizar es el placer entendido, en sentido amplio, como la satisfacción de los propios deseos. El utilitarismo, en efecto, se basa en la idea de que los hombres se rigen por la lógica consistente en el cálculo del placer y del dolor, o de sus intereses y preferencias, considerando además que es bueno que sea así, porque no existe otro posible fundamento para la moral.

Entradas relacionadas: