Fisiología Renal: Insuficiencia, Hemodiálisis y Regulación del Agua Corporal

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Insuficiencia Renal: Conceptos Fundamentales

La insuficiencia renal se define como el deterioro o la pérdida de la función de los riñones. A veces es aguda y puede revertirse, y otras veces es crónica. Esta condición comienza con la pérdida de la función de algunas nefronas y avanza hasta que las nefronas funcionales ya no son suficientes para cumplir adecuadamente sus funciones, lo que lleva a la acumulación de productos de excreción por encima de los niveles tolerables.

Tratamientos para la Insuficiencia Renal

Existen distintos tipos de tratamientos. Uno de ellos es la Hemodiálisis: se establece un circuito entre la sangre del paciente y un sistema extracorpóreo que contiene diferentes compartimientos, separados por una membrana semipermeable. Esta membrana permite eliminar el exceso de agua, sales del organismo y las sustancias de desecho del plasma a una solución llamada fluido de diálisis o dializado. La membrana semipermeable impide el paso de las células sanguíneas y de las proteínas desde la sangre hacia el fluido.

Las sustancias que están a elevadas concentraciones en la sangre y no están en el fluido de diálisis se van eliminando progresivamente durante la sesión de hemodiálisis.

Regulación de la Excreción: Equilibrio Hídrico

  • La mayor parte del agua que ingresa al cuerpo se absorbe en el intestino grueso desde su interior hacia el plasma sanguíneo. Esto ocurre porque el plasma es hipertónico respecto del medio intestinal.
  • A medida que la sangre circula por los distintos tejidos, la presión hidrostática provoca el paso de fluido desde el interior de los capilares hacia los espacios intersticiales.
  • Cuando se produce una pérdida neta de agua corporal, aumenta la concentración de solutos en los fluidos extracelulares. Esto provoca la salida de agua desde el interior de todas las células.
  • La orina es hipotónica respecto de los fluidos corporales, pero el volumen de agua eliminado en los riñones puede variar según las necesidades del organismo. Este proceso es regulado por una hormona, la hormona antidiurética (ADH). Esta actúa sobre la permeabilidad de los conductos colectores renales; su presencia torna permeables las paredes de los túbulos, de tal manera que el agua sale de ellos hacia los espacios intersticiales, y la orina se vuelve isotónica.
  • La concentración de la orina está controlada por otra hormona, la aldosterona, que estimula la reabsorción de sodio hacia el plasma y la secreción de potasio al interior de los túbulos renales, evitando la pérdida de sodio y, consecuentemente, de agua.

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