La Formación de Al-Ándalus: Economía, Sociedad y Conflictos Tribales en el Siglo VIII

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La Consolidación del Poder Central y las Medidas Fiscales (c. 716-740)

El control de los territorios de mayor interés estratégico y económico fue una prioridad para los primeros gobernadores. Las primeras acuñaciones oficiales del emir de Córdoba representan un claro intento de control fiscal.

Algunos autores han interpretado que estas monedas fueron el fruto del traslado de la capital desde Sevilla hasta Córdoba, impulsado por gobernadores como Al-Hurr y Al-Samh, y mandado directamente por el califa.

Acciones de Gobierno y Conflictos

  • Registro Catastral: Se llevó a cabo un registro catastral para optimizar la recaudación.
  • Acuñación Monetaria: Al-Samh también volvió a acuñar moneda para fijar las relaciones fiscales.
  • Conflictos: Estas medidas generaron enfrentamientos con los conquistadores y un conflicto latente entre los distintos poblados de la Península.

Glosario de Carácter Social en Al-Ándalus (Siglo VIII)

El glosario de carácter social que se creó en Hispania a partir del siglo VIII es fundamental para entender la estructura de la nueva sociedad andalusí.

Debate Historiográfico sobre la Inmigración

La teoría tradicional (defendida por Sánchez Albornoz) sostenía que el número de inmigrantes fue menor. Esta teoría ha sido puesta en entredicho a partir de los años 80 por Pierre Guichard, quien subraya un proceso continuo de inmigración bereber.

Se estima que llegaron entre 200.000 y 350.000 soldados, acompañados de sus conjuntos tribales.

Grupos Étnicos y Asentamientos

Es crucial identificar qué grupos llegaron y qué características sociales presentaban:

Grupos Árabes

  • “Abdaníes”
  • “Qahtaníes”
  • “Yemeníes”

Grupos Bereberes

  • “Malgara”
  • “Zanatas”
  • “Guamaras”
  • “Natza”

Tradicionalmente, se creía que los árabes ocupaban los territorios más fértiles. Sin embargo, Pierre Guichard señala que esta tesis no puede mantenerse de forma estricta. Sabemos que los bereberes se asentaron en zonas específicas, como la serranía del norte de Córdoba, Sierra Morena, la zona de Calatrava, Ronda – Grazalema y Alcalá de los Gazules.

La Fitna o Guerra Civil en la Península solo se puede explicar teniendo en cuenta el carácter tribal de estas poblaciones, un concepto conocido como assabiya (cohesión tribal).

La Crisis de los Años 730-740 y el Estallido de la Fitna

Los años comprendidos entre el 730 y el 740 estuvieron caracterizados por dos fenómenos principales:

  1. La lucha continua por las tierras.
  2. El conflicto étnico agravado.

Paralelamente, el estado islámico intentaba organizar un edificio estatal por encima de esta organización tribal. El medio tribal era, en cierta medida, refractario a la consolidación del estado.

Acontecimientos Clave

Un acontecimiento cuya importancia debe ser subrayada es la derrota en el 732. El emir, Abd al-Rahman al-Ghafiqi, fue derrotado por el monarca merovingio Carlos Martel (Batalla de Poitiers/Tours). Este hecho provocó el repliegue del ejército islámico y exacerbó el conflicto interno dentro del mundo andalusí.

El conflicto fue iniciado por las poblaciones bereberes. Estos bereberes del norte de África comenzaron a levantarse contra la oligarquía árabe que extraía los impuestos.

Este conflicto saldría a la luz en el 740 bajo el ropaje de un conflicto religioso-ideológico: el Jariyismo.

El Jariyismo y la Revuelta Bereber

El Jariyismo era una corriente que propugnaba que cualquier musulmán podía acceder al califato siempre que tuviera una conducta admirable y fuera nombrado por la Umma (comunidad).

La revuelta se inició en la zona norte de África contra el Califa de Damasco y contra las oligarquías árabes asentadas, como el Valí de Ifriquiya. El Valí de Ifriquiya pidió ayuda al Califa de Damasco, pero no pudieron evitar que la revuelta se extendiera por el resto del territorio islámico, teniendo su reclamo en el mundo andalusí.

Los bereberes, bajo la bandera jariyí, vencieron al Valí de Al-Ándalus, Ibn Qatán. Ante esta situación, los contingentes sirios, que habían sido mandados al Norte de África, fueron reclamados por Ibn Qatán. Una vez que consiguieron liberar a Ibn Qatán, sería el propio Baly ibn Bishr (líder de los sirios) quien asumiría el poder, deponiendo a Ibn Qatán.

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