Fraude Electoral en la Restauración: La Denuncia de Pérez Galdós

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El Fraude Electoral en la Restauración: La Denuncia de Benito Pérez Galdós

El texto que nos ocupa es un artículo de prensa del escritor realista Benito Pérez Galdós, publicado en 1884. En él, Galdós denunciaba el fraude electoral característico del sistema canovista. La publicación de este artículo se sitúa poco antes de la muerte del rey Alfonso XII, un momento crucial en el que los líderes del Partido Conservador (Cánovas del Castillo) y del Partido Liberal (Sagasta) acordaron, a través del célebre Pacto del Pardo, dar estabilidad al sistema. Este pacto propició el turnismo en el poder, asegurando la alternancia de ambos partidos. Evidentemente, esta estabilidad se lograba a menudo mediante diversas formas de fraude electoral.

La Revelación de Galdós y la Desafección Ciudadana

Pérez Galdós desvela a sus lectores esta trampa, que, según sus palabras, era ya conocida por todos. La mayoría del país se abstenía de votar —«se abstiene de tomar parte en él»—, observando con desdén e impotencia el funcionamiento electoral. El escritor canario pone de manifiesto cómo la ciudadanía, consciente de la manipulación, había perdido la fe en el proceso democrático.

Mecanismos del Fraude Electoral

En el documento, Galdós describe algunos de los procedimientos empleados por los caciques y los Partidos Liberal y Conservador, especialmente en las pequeñas circunscripciones electorales, las más fácilmente manipulables. El cacique se encargaba de conseguir los votos necesarios para que ganara el partido pactado. Al principio, esta decisión provenía de la Corona, pero tras la muerte del Rey, se gestaba en la cúpula de los partidos políticos del turnismo.

La consecución de estos votos se lograba de diversas maneras, como se detalla en el artículo:

  • Favores y promesas: En algunos casos, se basaban en favores y promesas —«sacan partido de las amistades y servicios»—, generando un clientelismo que fue la base de la corrupción política.
  • Amenazas y coacción: En otras ocasiones, se recurría a amenazas y coacción, llegando incluso a la violencia. No solo se practicaba el «pucherazo», que consistía en romper las urnas, sino que también se amenazaba con «romper algunos huesos si hacía falta». En palabras del propio Galdós, se producían «no pocas violencias y atropellos».
  • Voto de los muertos: Cuando la desesperación era extrema, se podía recurrir a que votaran los muertos, una práctica que se llevó a cabo, sobre todo en las ciudades, donde el control sobre vivos y muertos era más laxo o difícil de verificar.

Un Panorama Desmoralizante

Este es el desmoralizante panorama que describe Pérez Galdós en su artículo: unas elecciones decididas de antemano para un país que, conociendo el truco, había dejado de interesarse por la política al no poder erradicar, desde su raíz, tanta corrupción.

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